Tabaquismo
en alergia respiratoria
El humo del tabaco interviene como factor irritativo, lesivo y desencadenante del espasmo bronquial, actuando como factor contribuyente y desencadenante del proceso alérgico.
Introducción
Las enfermedades alérgicas han aumentado en los últimos años, sobre todo en la población infantil y en adultos jóvenes, siendo actualmente mucho más frecuentes enfermedades tales como la rinitis y el asma, que muestran claramente el desarrollo de la alergia por la interacción entre la predisposición genética y la exposición a factores ambientales.
El asma es la manifestación alérgica más frecuente en los niños. Aunque está claro que los factores genéticos tienen gran importancia como elementos predisponentes del desarrollo de la atopía, también hay evidencias suficientes de que los factores ambientales, como el humo del tabaco, son fundamentales en la iniciación y persistencia de la inflamación, como consecuencia de una acción sinérgica entre tabaquismo, contaminación ambiental y la enfermedad alérgica.
Las causas más comunes de alergia respiratoria están dadas primero por los ácaros presentes en el polvo de habitación, en segundo lugar por los pólenes y en tercer lugar por la piel de animales domésticos. El humo del tabaco interviene potenciando la acción de todos como factor irritativo, lesivo y desencadenante del espasmo bronquial al intensificar el proceso alérgico.
Alergia
Alergia es una reacción de defensa frente a sustancias que generalmente no producen problemas y son recibidas normalmente por la mayoría de las personas. Comparando con virus o bacterias, cuando entran en el organismo, éste se defiende contra esos antígenos produciendo anticuerpos, que atacan y eliminan el agente invasor. En el caso de la alergia ocurre algo similar, solo que los anticuerpos se producen contra una sustancia normalmente inocua - como algunos alimentos, polen, mohos,etc.- que se denomina alergeno.
Se produce una reacción entre los anticuerpos y el alergeno causando los síntomas de alergia, dependiendo de la región del organismo en la que se produzca (tos y sibilancias, estornudos, urticaria, etc.). Estos síntomas no aparecen hasta que los niveles de anticuerpos producidos (y por tanto, la intensidad de la reacción) sobrepasan el nivel de tolerancia individual de cada persona.
Factores de alergia respiratoria
En la alergia respiratoria se imbrican varios factores para su producción:
Factores predisponentes: La herencia y la atopía como predisposición a producir cantidades mayores de inmunoglubulina E ( IgE ) en respuesta a alergenos ambientales se presenta en la mayor parte de los niños asmáticos. Esta constitución atópica es una predisposición genética para el desarrollo de enfermedades alérgicas, que pueden transmitir a su descendencia, siendo más probable que un niño sea alérgico si hay otros miembros de la familia son alérgicos
Factores causales: Son los alergenos inhalados que en los atópicos actúan en los linfocitos T y B, con la producción de anticuerpos Ig E. Como alergenos intradomiciliarios ambientales es principal el polvo de habitación, que contiene ácaros, excretas de ácaros, insectos, esporas, pólenes y caspa de animales domésticos. También hongos como la Alternaria que se desarrolla en habitaciones oscuras, húmedas y mal ventiladas. Entre los alergenos extradomiciliarios los pólenes y hongos ambientales.
Factores desencadenantes: Son aquellos que no producen alergia por sí mismos, pero que facilitan que una persona pueda hacerse alérgica a algún alérgeno o bien pueden actuar como factores desencadenantes en una persona que ya es alérgica. Producen exacerbaciones del asma por inflamación de las vías aéreas, o broncoconstricción o ambas. Aquí interviene el humo del tabaco, la contaminación, infecciones respiratorias, aire frío y húmedo, cambios climáticos, gases irritantes, drogas (aspirina ), aditivos de alimentos ( salicilatos, glutamato monosódico, tartrazina ), alteraciones emocionales, etc.
Factores contribuyentes: Aumentan la posibilidad de que un asmático presente síntomas después de la exposición a un agente causal. El humo del cigarrillo en interiores es un factor típico irritante específico de la mucosa bronquial e inductor de broncoespasmo. Así como la contaminación ambiental extradomiciliaria con elementos que aumentan la polución atmosférica, actuando como estimulantes del broncoespasmo en los sujetos predispuestos, con la aparición de crisis de disnea esporádicas, que no se deben al contacto con alergenos específicos.
Los ácaros son en su conjunto, el principal neumoalergeno en el asma. Los pólenes son el segundo alergeno más frecuente en el asma, y el primero para el conjunto de las enfermedades alérgicas. Los más relevantes son los de gramíneas, seguidos de los de árboles y arbustos. De los epitelios de animales, el más frecuente es el de gato. Los hongos son menos frecuentes y las cucarachas son muy poco relevantes, salvo en determinados entornos urbanos.
En el ambiente doméstico tienen influencia en la producción de alergia respiratoria principalmente el humo del tabaco y los ácaros del polvo de habitación. Siendo frecuente y decisiva la combinación de ambos para la aparición del asma bronquial.
El control de la exposición debe ser la base de la prevención o la reducción al mínimo de la aparición de enfermedades alérgicas. El control de desencadenantes debe ser considerado un tratamiento de la alergia, pues contribuye a la reducción de la inflamación y aparición de síntomas, al disminuir el contacto con dichas sustancias.
Antecedentes de riesgo para desarrollar asma
Historia personal de alergia.
Antecedentes familiares de alergia o asma (especialmente maternos).
Exposición pasiva al humo de tabaco en el primer año de vida y en la niñez.
Sensibilización a alérgenos de ambientes interiores.
Se ha demostrado que la intensidad de las crisis de asma y el grado de obstrucción bronquial predomina en los fumadores activos, más si consumen un mayor número de cigarrillos y tienen más años fumando. Y estas alteraciones son mayores en los fumadores pasivos que en los no expuestos. La positividad a las pruebas cutáneas realizadas predomina en los asmáticos relacionados con el tabaco.
Humo de tabaco
El humo de tabaco ambiental provoca irritación ocular, nasal y orofaríngea, que se manifiesta como congestión de conjuntivas y mucosa nasal, lagrimeo, ronquera y catarro. La exposición de los niños al humo del tabaco aumenta los síntomas respiratorios como tos, producción de esputo y sibilancias, y lleva el riesgo de desarrollo de asma y de sufrir crisis asmáticas.
La exposición doméstica al humo del tabaco incrementa en un 100 % el riesgo de padecer enfermedades respiratorias agudas bajas, como la bronquitis, y se asocia a la presencia de hiperreactividad bronquial. Además produce irritación del anillo linfático orofaríngeo, que disminuye la resistencia a virus y bacterias, ocasionando hipertrofia amigdalina y adenoidea. Los procesos infecciosos, el agrandamiento de las adenoides, edema de las mucosas y lesiones del epitelio llevan en el niño a la disfunción de la trompa de Eustaquio y otitis media a repetición.
El humo del tabaco induce al asma, de manera que la exposición mantenida al humo de diez o más cigarrillos diarios es un factor asociado al desarrollo del asma independiente de otros factores conocidos. El tabaquismo pasivo incide intensificando la gravedad e incrementando la prevalencia e incidencia del asma, siendo además un disparador de síntomas agudos.
El tabaquismo en la madre embarazada afecta el desarrollo de las vías aéreas in útero y altera la función pulmonar durante los dos primeros años de vida, mostrando desde el nacimiento hiperreactividad y obstrucción bronquial e incrementando los niveles de Ig E en sangre, lo que indica un proceso alérgico en desarrollo.
La inhalación activa o pasiva del humo de tabaco es uno de los agentes más activos en la evolución del asma, rinitis y sinusitis, tanto o más que la propia alergia, amén de otras patologías que es capaz de provocar. Por consiguiente es fundamental dejar de fumar por completo si tiene algún problema respiratorio, o algún hijo o familiar con el que convive.
El humo del tabaco es, sin lugar a dudas, el mayor contaminante del interior de las viviendas. La exposición a humo de tabaco se asocia de forma significativa con la aparición de sensibilización alérgica, con asma y con otras enfermedades respiratorias. Los niños expuestos a humo de tabaco presentan con más frecuencia alergia y asma clínico, y en gran medida el tabaquismo de los padres marca el pronóstico de estos niños.
El tabaco tiene varios papeles en el asma infantil. Por un lado los hijos de madre fumadora durante el embarazo tienen más episodios de sibilancias y a una edad más temprana. Por otro lado, una vez nacidos, los niños cuyo cuidador principal fuma, desarrollan más precozmente asma que si no fumará. Por ultimo el tabaco tiene un papel irritante sobre las vías aéreas, lo que facilita el desarrollo de más procesos catarrales y el aumento de la hiperreactividad bronquial de los niños (fumadores pasivos), lo que aumenta el numero de crisis y síntomas de asma. Todo ello es motivo más que suficiente para que en la casa de un niño con asma no se deba fumar nunca, ni siquiera parado en la puerta o en la ventana, actitud que suelen tomar los fumadores mientras prosiguen el diálogo con las personas que se encuentran en el interior.
Está demostrado que el humo del cigarro incrementa la respuesta alérgica, y además disminuye los factores de defensa propios de las mucosa respiratoria a la infección. Esto implica que, afirmando lo dicho anteriormente sobre no fumar en la casa de una persona con alergia, no sólo quiere decir que no deben fumar dentro de casa, sino que directamente no deben de fumar, sobre todo los padres de un niño alérgico, pues las partículas de humo se acarrean dentro de la casa por medio de la ropa, cabello ó la piel. Por supuesto un alérgico no debe de fumar.
El tabaquismo no sólo lesiona la mucosa bronquial, sino que interfiere con los mecanismos normales de reparación al degradar el ácido hialurónico, que es uno de los componentes de la matriz extracelular, y disminuye la liberación de fibronectina. La exposición crónica al humo del tabaco aumenta la respuesta inflamatoria con mecanismos de reparación alterados en vía aérea y pulmonar.
También actúan sobre las vías respiratorias otros irritantes inespecíficos, humos y vapores, la contaminación ambiental, algunos olores penetrantes (pinturas, barnices) y diversos factores climáticos, como niebla, humedad, frío o calor extremos o cambios bruscos de temperatura.
Se ha comprobado que la exposición en el hogar a humo de tabaco y alergenos provoca el 39% de los casos de asma en menores de 6 años.
Alergia al polvo doméstico
Es frecuente, especialmente en aquellas personas que tienen síntomas durante todo el año. El polvo doméstico está compuesto por una variedad de sustancias, incluyendo hongos y escamas cutáneas desprendidas de los animales, pero el principal componente es el ácaro del polvo y sus productos.
Los ácaros son artrópodos microscópicos del polvo de las casas, y dos grupos producen la alergia respiratoria:
Dermatophagoides pteronyssinus
Dermatophagoides farinae
Ambos constituyen el principal agente alergénico de interior relacionado con el asma y forman parte natural de los hogares. No son visibles a simple vista ( 0,2-0,4 mm ), huyen de la luz y viven entre todo tipo de objetos textiles, como alfombras, moquetas, tapicerías, colchones, almohadas, etc.
Ácaro del polvo doméstico
Foto por microscopio Library
Se encuentran en gran cantidad en colchones y almohadas debido a que la persona, mientras duerme, proporciona un grado de calor y humedad óptimo para su crecimiento, así como su alimentación a partir de las escamas cutáneas que se desprenden en la cama: Una persona elimina de 0,5 a 1 gramo de escamas cada día, suficiente para alimentar a miles de ácaros durante meses. Los ácaros necesitan obtener fluidos del aire y por esta razón la humedad del ambiente es el factor decisivo en la determinación del tamaño de la población de ácaros. El hábitat ideal se encuentra en unas condiciones de humedad relativa del 80 %, y temperaturas de alrededor de 25º grados.
Los alergenos procedentes de los ácaros tienen una alta capacidad sensibilizante y su origen son las heces (proteínas del tubo digestivo, proteínas enzimáticas, etc) y restos del ácaro.
A pesar de su pequeño tamaño, los ácaros intactos son demasiado grandes para ser inhalados hacia la nariz y los pulmones. El alérgeno principal ,es un fragmento más pequeño, identificado como una sustancia denominada Der p1, hallada en elevadas concentraciones en las partículas fecales del ácaro, de tamaño comparable a los granos de polen.
Su hábitat ideal son los ambientes domésticos en zonas de temperaturas medias con humedad alta y a nivel del mar, creciendo en el polvo y acumulándose en alfombras, moquetas, colchones, almohadas y cortinas. En este tipo de entorno alcanzan concentraciones superiores a 1.000 ácaros por gramo de polvo.
Los estudios realizados en lugares a más de 1.000 m sobre el nivel del mar o en entornos secos, teniendo en cuenta que la humedad ambiental exterior es inversamente proporcional a la altitud, muestran que la población de ácaros se reduce drásticamente hasta desaparecer en situaciones de humedad ambiental inferior al 55 %, lo que demuestra su baja resistencia a la desecación.
Se considera que concentraciones superiores a cien ácaros/gramo de polvo, equivalente a 2 microgramos del Der p1, pueden iniciar en personas predispuestas el fenómeno alérgico de la inflamación asmática.
Mientras más acogedora es una habitación, los ácaros encuentran mejores condiciones de vida. Entonces, al inhalar el polvo de la casa, se aspira proteínas del ácaro que se encuentran suspendidas en el aire, las cuales al entrar en los bronquios causan inflamación en las vías aéreas de las personas que son propensas a reaccionar contra ellas.
Los ácaros no pueden ser eliminados por completo, pero si se puede reducir su cantidad. El sol y la frecuente ventilación son sus principales enemigos. Hay que realizar limpieza frecuente de la casa: sin levantar polvo. y el mejor método de limpieza es el aspirador. Lo importante es no levantar polvo, ya que entonces los ácaros flotan en el aire y se introducen más fácilmente por las vías respiratorias. Por tanto, el aspirador, o en su caso paños húmedos, deben reemplazar la escoba y el plumero. Se recomiendan aspiradoras potentes y es muy importante que vayan provistos de filtros, mejor todavía con filtro de agua. Deben aspirarse también periódicamente el colchón y el somier. Para las superficies se usarán paños húmedos. Han demostrado ser muy eficaces los paños de microfibras sintéticas con poder electrostático. Hay que evitar las alfombras y moquetas, es decir todo lo que acumula polvo. Debe lavarse con frecuencia la ropa de la cama, al menos 2 veces por semana, y las cortinas una vez al mes. El colchón será de látex o goma-espuma, siempre que no exista una alergia al látex.
Prevención
La cifra de personas con alergia está aumentando en los países desarrollados, debido a que ciertos factores externos, como el tabaco, estilo de vida o infecciones en los primeros años de vida, inciden sobre los individuos aunque no tengan un fuerte condicionante genético
Entre los factores más demostrados figura la exposición al humo del tabaco durante la gestación y en el primer año de vida. Una manera de intentar frenar el avance es adoptando medidas preventivas, para lo que la Organización Mundial de Alergia (WAO), trabaja con la Organización Mundial de la Salud en el desarrollo de programas preventivos. Las medidas profilácticas se dirigen hacia evitar la exposición al humo de tabaco y la convivencia en el hogar con perros y gatos en los primeros años de vida, así como fomentar la lactancia materna, entre otras.
Las principales medidas de control para alergias respiratorias son:
No fumar en el hogar
En caso de alergia a ácaros: limpiar en húmedo, fundas herméticas en colchón y almohadas
En alergia al polen: poner atención a la época polínica (en general en primavera e inicio del verano), usar filtros antipolen en el coche, viajar con las ventanillas bajadas, airear la casa muy temprano y nunca con pleno sol y viento (el polen entra en casa)
En alergia a cucarachas: buscar un experto en exterminio
En caso de alergia a alguna mascota: alejar la mascota, nunca permitir que esté en al habitación del niño. Si es posible, bañarla semanalmente.
En caso de asma inducido por el ejercicio: hacer precalentamiento, cuidado con cambios brusco de temperatura: gimnasio-calle-gimnasio, hacer la actividad de forma gradual, si esta indicado, dar la medicina preventiva antes del deporte.
Las estrategias de prevención de las enfermedades alérgicas son la clave para minimizar la reacción alérgica y se basan en las tres etapas de sensibilización alérgica y desarrollo de la enfermedad:
Prevención primaria: Se concentra en bloquear la sensibilización y el desarrollo de la reacción mediada por IgE.
Prevención secundaria: Procura inhibir la expresión de la enfermedad a pesar de la sensibilización.
Prevención terciaria: Apunta al control de factores que causan los síntomas.El evitar el tabaquismo interviene en las tres etapas de prevención -primaria, secundaria y terciaria.
Conclusiones
La asociación de la inhalación de polvo de habitación, con restos y deposiciones de ácaros en una vivienda templada, húmeda y alfombrada, con la inhalación de humo de tabaco ambiental, es la combinación más riesgosa para el desarrollo de la alergia respiratoria. La inflamación crónica de las mucosas bronquiales, nasales y sinusales hace al asmático alérgico extremadamente sensible a la calidad del aire ambiental en general y a la toxicidad del humo del tabaco en particular.
Dos medidas de prevención son las más importantes a tomar en las viviendas de pacientes alérgicos:
No fumar en el hogar
Reducir la concentración de ácaros
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Actualizado Agosto 2006