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Desnormalización

del tabaco en Argentina

Y el ejemplo de Canadá

El hecho de que el tabaco sea legal es un accidente histórico: un producto tan letal no podría jamás introducido en el mercado hoy día.

La industria del tabaco quiere hacer creer que es una industria normal y legal que vende un producto ordinario. No es así, porque los cigarrillos originan adicción, graves enfermedades y muerte prematura.

Introducción

El Canadá tiene expresiones inéditas que se difundieron como ejemplo en el control del tabaquismo. Estas son "dénormaliser", débanaliser y "dénicotiniser" que quieren decir "desnormalizar", "desbanalizar" y "desnicotinizar" que en Argentina son desconocidas, porque el tabaquismo es algo socialmente normal y los cigarrillos no se desnicotinizan sino que, al contrario, las empresas tabacaleras tratan de nicotinizar, agregándoles amoníaco o produciendo tabaco transgénico con más nicotina, como se hizo en Tucumán.

El término "desnormalización" es un neologismo empleado para describir las actividades de "contra promoción" construidas de la misma manera como se hacen habitualmente las campañas de promoción comerciales. La desnormalización viene también a designar una empresa de información donde el objetivo es volver a dar su verdadero sentido a los conceptos, los comportamientos y las expresiones que han sido desnaturalizados y  vaciados de su significación por la propaganda del cartel de la nicotina desde hace medio siglo.

 

Definiciones

Normalizar: Volver normal o regular

Normalización: El proceso de volver normal o regular

Desnormalización: Retirar,  alejar y cambiar aquello que parece normal, usual y conocido.

Desbanalizar: Destacar que algo que parece conveniente y trivial en realidad es peligroso.

 

Objetivo de la desnormalización

La desnormalización, también llamada desmarketing o publicidad de disuación, consiste en invertir el proceso por el cual, después de decenios, la industria del tabaco se ha presentado como una industria legítima y normal que comercializa un producto reconocido y normal.

El término "desocialización" y las expresiones similares como "cambios de normas sociales" y "desglamourzación" pueden también formar parte del concepto de desnormalización.

El objetivo de la desnormalización se basa en el hecho que, a toda consideración, esta industria y sus productos exceden las normas de un comportamiento civilizado y de una actividad comercial reconocida. Pero contrariamente a los productos de las empresas legítimas, no existe un nivel en el consumo de cigarrillos que carezca de peligro; estos productos matan y enferman a todos aunque sean utilizados exactamente como lo indican aquellos que los fabrican. Agravan estas amenazas que hacen pesar sobre la sociedad, que las empresas productoras de tabaco han recurrido a supercherías y engaños como ninguna empresa jamás lo ha hecho.

La desnormalización es a la vez un objetivo a atender y una estrategia a adoptar y puede ser a la vez la desnormalización de la sociedad, cuando en una sociedad se presenta el  tabaquismo como algo normal, y la desnormalización de la industria, cuando la industria del tabaco es aceptada como natural y corriente. Las campañas de desnormalización de la sociedad buscan la renunciación y la prevención con la ayuda de mensajes apropiados. La desnormalización de la industria se concentra sobre la industria del tabaco y la fabricación de productos de tabaco y procura mostrarla culpable de la perversidad que es el tabaquismo. La meta sería atacar la imagen de la empresa, y la fuerza de las publicidades difundidas reposará sobre la controversia engendrada por ellas, puesto que una vez que las personas se pongan a hablar y a discutir de lo que se arriesga, las actitudes comenzarán a cambiar.

 

Desnormalizar la sociedad

La desnormalización tiene como finalidad que el consumo de tabaco sea socialmente inaceptable.  La información provista sobre la naturaleza peligrosa y adictiva del consumo de tabaco categoriza claramente al tabaquismo como totalmente indeseable. Se convence a las personas, y sobre todo a los adolescentes a considerar el consumo de tabaco como socialmente inaceptable, y debe  sensibilizarse poco a poco acerca de las estrategias y tácticas de comercialización de la industria del tabaco. Los adolescentes particularmente  deben ser informados de las técnicas de marketing que utiliza la industria del tabaco de manera que no se dejen influenciar por el atractivo de la relación que inventa la publicidad entre el tabaquismo y la popularidad, el encanto y la rebelión contra la conformidad.

Tradicionalmente, los esfuerzos de marketing social contra el tabaco apuntaban a hacer del cigarrillo un comportamiento menos aceptable a nivel social sin desaprobar al fumador. La desnormalización, en el contexto del comportamiento social, viene a cambiar las actitudes frente a lo que es generalmente considerado como comportamiento normal o aceptable, en él incluido a través del marketing social. Cuando las actitudes cambien, el comportamiento cambiará también porque las personas desean obrar de una manera que sea aceptable a los demás.
 

Desnormalizar la industria del tabaco

Durante decenios, la industria del tabaco a protegido sus intereses y trabado o minado las reformas del sistema de salud, presentándose como un miembro normal y legítimo en asuntos del medio ambiente. Ella pretende ejercer sus actividades de manera socialmente responsable vendiendo un producto normal, legítimo y "legal". Representando esto hace a la vez la promoción de sus cigarrillos y de su legitimidad.

     

 

     

La desnormalización de la industria del tabaco, es un proceso que permite demostrar que las actividades de la industria del tabaco se apartan de las normas de empresas legítimas y que los productos de esta industria no son productos normales y aceptables de comercializar

La industria del tabaco no es una industria como las otras. Produce un producto de consumo que mata cuando se utiliza según las directivas del fabricante. El hecho de que el tabaco sea legal es un accidente histórico: un producto tan letal no podría jamás ser introducido en el mercado hoy día. Una vez que la comunidad médica ha descubierto los peligros del tabaquismo, ya ha sido demasiado tarde: millones de fumadores son adictos a la nicotina y la industria ha utilizado todos los medios políticos, "científicos", y publicitarios para "NORMALIZAR" los cigarrillos.

Las empresas que se encuentran en la industria del tabaco conocen desde hace muchos años que los productos que producen son peligrosos y que la nicotina ocasiona adicción. En lugar de asumir sus obligaciones, que les imponen señalar este hecho a la autoridad pública, escogieron más bien ocultar los hechos y mentir sistemáticamente.

       

 

La mayor mentira:

DIRIGENTES DE LAS COMPAÑÍAS DE TABACO JURANDO ANTE EL CONGRESO AMERICANO QUE LA NICOTINA NO PRODUCE DEPENDENCIA ( 1994 )

Fuente: Coalition québécoise pour le contrôle du tabac

 
       

En lugar de dedicarse a modificar sus productos para volverlos menos nocivos, la industria se decidió a sabotear el desarrollo de los conocimientos sustentados sobre la devastación de la salud humana provocada por los productos que fabrica. La guerra que lleva contra el progreso de la ciencia, el cartel de la nicotina la extiende también contra las instituciones que hacen avanzar los conocimientos, como la Organización Mundial de la Salud. Es importante que toda la sociedad conozca bien la maldad de esta industria corrupta; maldad que sigue practicando con determinación, agregando una  astucia en las relaciones públicas que utiliza para intentar convencer que ha cambiado.

Un ejemplo es el texto que en Argentina tienen las etiquetas de cigarrillos. Las tabacaleras apoyan los mensajes que dicen que "fumar es cosa de adultos" o "Solo para adultos", porque es la mejor estrategia para convencer a los niños de empezar a fumar.

 

Mensaje a los niños

Hay que fumar  para parecer y ser adulto...

 

Campañas que denuncian las tácticas de la industria del tabaco:

Durante 60 años, los fabricantes de tabaco han invertido millones para crear un medio ambiente social que normalice el tabaquismo y que impida las medidas para reducir y eliminar el consumo de tabaco. Es por esta razón que las campañas de educación antitabaco no pueden ser modeladas sobre las otras campañas de salud pública, que impulsan a adoptar ciertos comportamientos, como tomar precauciones contra las infecciones o hacerse vacunar. En estos casos no existe una industria multimillonaria que hace todo lo posible para obtener los resultados contrarios.

Las campañas deben ser de denuncia sobre  la actuación de la industria del tabaco, porque son eficaces entre los jóvenes.  Y las campañas deben ser agresivas atacando la industria del tabaco y defendiendo las normas sociales que conciernen al consumo y a la promoción del tabaco. La manipulación por la industria y el humo secundario son las mejores estrategias para reducir el consumo de cigarrillos.

La intervención de la juventud en una campaña antitabaco debe ser elaborada y seria, y comprende una educación exhaustiva sobre la historia de la industria del tabaco y sus prácticas de marketing, de manera de lograr la participación intensiva de los adolescentes en la elaboración de la campaña, con el tema de la denuncia de la forma de actuar de la industria del tabaco.

   

Etiquetas de Camel para que coleccionen los niños

 

La industria del tabaco reconoce la eficacia de las campañas de denuncia: La industria del tabaco tiene bien claro que los jóvenes que van a comenzar a fumar lo hacen por un impulso de rebeldía. El adolescente procura demostrar su nuevo deseo de independencia con un símbolo, y los cigarrillos integran el tal símbolo porque ellos están asociados a la edad adulta, y al mismo tiempo los adultos se esfuerzan en negárselos a los jóvenes. Las campañas de denuncia de la industria  deben utilizar la misma técnica que la industria para vender sus cigarrillos: ellas pueden inspirar la rebelión de los jóvenes pero la dirigen contra la industria, en una causa positiva y justificada.

Canadá ha desnormalizado actividades y conductas de la industria del tabaco

La desnormalización forma parte de los principales objetivos de la vasta estrategia que el Canadá ha adoptado y que numerosos países han tomado como ejemplo.

La desnormalización de la industria del tabaco es el resultado de un programa de lucha con varios componentes. La desnormalización comprende un programa de educación sanitaria (publicidad antitabaco), combinada con medidas legislativas (por ejemplo, para prohibir la publicidad o el consumo de productos del tabaco en los lugares públicos) y a una campaña de prevención. Todas estas actividades tienden a exponer la verdad sobre la industria del tabaco y a explicar la diferencia entre aquello que la industria dice, o la manera como ella se describe, y los hechos reales.

La "Estrategia federal de lucha contra el tabaquismo (SFLT)" se planteó en 1999, cuando los ministros de Salud de Canadá aprobaron las "Nuevas orientaciones para el control del tabaco en Canadá - una estrategia nacional", que establece un esquema según el cual los gobiernos y los organismos no gubernamentales tomarían medidas sobre el tabaquismo, individual y conjuntamente. La estrategia tiene en cuenta factores sociales, económicos y ambientales que influyen sobre las tendencias en materia de tabaquismo e higiene de vida.

La estrategia tiene cuatro objetivos:

Los datos 2002 muestran que la tasa media de tabaquismo llegó al 22 %, cuando en 1965 se estimaba que el 50% de la población canadiense fumaba. Con el apoyo de las autoridades políticas Canadá a mostrado la importancia crucial del rol de un gobierno para detener la epidemia de tabaquismo en su territorio.
 

Situación en Córdoba

En Córdoba el fumar siempre ha sido algo generalmente frecuente y natural, como  esencial en el ser humano e incorporado a su idiosincrasia. Hasta hace pocos años el que no fumaba era considerado un ser  anormal, extraño y poco cordial, comparado con la interesante seducción y "savoir  vivre" del fumador. En la actualidad estas consideraciones están algo atenuadas pero persisten en todos los ambientes, incluidos los de salud y educación.

A partir de los intentos de prevención y control del tabaquismo realizados  en los Centros de Salud, se pudo comprobar que todo lo planteado con respecto al tabaco chocaba con la imagen de "normalidad" que tenía el cigarrillo y la falta de decisión de las autoridades sanitarias para encarar la epidemia del tabaco. En parte porque siempre hay un grupo de funcionarios que fuma y trata de soslayar todo lo relacionado con el tabaco, y en parte para evitar problemas con los fumadores, dando prioridad a la indiferencia sobre la prevención.

En el sistema de salud quien interfiere con el tabaquismo es observado con desgano y tratado con indiferencia, mientras las volutas de humo en el ambiente se transforman en respuesta silenciosa y artística al molesto sanitarista.

 

La industria del tabaco en Argentina

Las compañías tabacaleras han trabajado a partir de la premisa de que el marketing, la confusión y el engaño inducen a individuos y comunidades a apoyar la idea de que el consumo de tabaco es un comportamiento humano razonable, sin observar las enfermedades graves y dolorosas que produce el tabaquismo.

La intención ha sido mostrar normal, distinguido y atractivo al hecho de fumar, rodeándolo de un contexto de adultez, fuerza y decisión que mantenga a los adultos en la adicción e induzca a los niños a iniciarse en el consumo de esta droga. La industria tabacalera ha conseguido varios procesos con su marketing basado en el engaño:

Hay que hacer conocer a los jóvenes que la industria del tabaco busca su dinero y se burla de su salud. Que la industria del tabaco ha ocultado y negado durante años los peligros del tabaco, las enfermedades que produce, la adicción por su droga. Que esa industria ha estudiado especialmente el perfil psicológico de los niños de 9 a 13 años para conocer los factores que los motivan a fumar. Y con esos datos en Argentina, tanto Massalin Particulares como Nobleza Piccardo, utilizan la astucia del marketing engañoso para inducir a fumar a niños y jóvenes, posicionando el tabaquismo como un símbolo de independencia, madurez, elegancia, fuerza y deporte.

Massalin Particulares, tabacalera que fabrica Marlboro en Argentina, implanta un símbolo psicológico en la juventud, luego reforzado por la adicción. Y una clara inducción a tener más que a ser.

     

 

 

 

Nobleza Piccardo, la segunda tabacalera de Argentina, lanza imágenes que se insertan en el cerebro de la juventud mediante la sensación del movimiento y los colores, asociando tabaco con deporte y aventura.

"Así como el mosquito transmite el paludismo, el agua contaminada causa el cólera y las ratas propagan la peste bubónica, la industria del tabaco es responsable de la epidemia planetaria de tabaquismo".directeur exécutif de l’ADNF, Garfield Mahood.

En otras palabras, hay que decirles a niños y adolescentes que ellos son manipulados por la industria del tabaco. El lobby del tabaco, bien sólido y con recursos inmensos ya se resiste y utiliza sus inmensos recursos económicos para desviar las iniciativas.

En Argentina el control del tabaco es incierto, subordinando las necesidades de Salud Pública a los intereses de la industria del tabaco, predominando  la influencia del dinero que produce y que se reparte entre la industria tabacalera y el gobierno de turno. El Presidente dirigió en Agosto 2004 una ceremonia de entrega del decreto de acuerdo que otorga vigencia al “Convenio de Recaudación” celebrado entre el Ministerio de Economía y Producción y la Cámara de la Industria del Tabaco. Entonces agradeció al sector tabacalero la “comprensión” y, en ese sentido, añadió que “nosotros hemos entendido y creemos que esto va a servir para que ustedes también puedan crecer mucho, puedan tener niveles aceptables de rentabilidad, puedan mejorar la capacidad competitiva, puedan combatir el contrabando y puedan consolidar definitivamente una industria, que es fundamental en el desarrollo económico de la Argentina y del norte argentino”.

En definitiva, gobierno tras gobierno siguen impulsando la industria del tabaco en Argentina, porque proporciona dinero YA, y las enfermedades aparecen DESPUÉS, para otro gobierno

 

Educación de la juventud

Es necesario mediante la desnormalización crear un entorno que confiera un valor social al "no tabaquismo". Además de crear medidas legislativas que hagan hincapié en el hecho de que el consumo de tabaco no es un comportamiento normal ni usual, es preciso que la información y la promoción pasen a través de los medios de comunicación.

La información, sobre todo de niños y adolescentes, es el empuje para cualquier cambio y proporciona el fundamento lógico para conferir valor al hecho de no empezar a fumar y al abandono del tabaquismo. La información debe estar disponible de modo que la sociedad y los individuos puedan iniciar el proceso de cambio. Cuanto más numerosas sean las fuentes que proporcionen la misma información, más creíble será considerada ésta. Por eso la industria tabacalera está publicando activamente contrainformación con que limitar los efectos de la investigación sobre las causas, los costos y las consecuencias del consumo de tabaco en la sociedad.

La promoción tiene el objetivo de optimizar el apoyo al control del tabaquismo presentando la información de una manera resonante y memorable, invocando el paralelismo con valores ampliamente apoyados por la sociedad.

 

Conclusiones

Debemos comenzar en Argentina el arduo camino de desnormalizar el tabaquismo, algo que costará años, hasta conseguir que fumar sea como alguna forma de corrupción que la sociedad no estuviera dispuesta a tolerar y le colocara todas las trabas posibles para evitarlo. Lo mismo que hace con las drogas.

En Argentina la desnormalización del tabaco puede hacerse al estilo y con la experiencia de Canadá, considerando dos aspectos donde actuar: 1.-Sobre el tabaquismo y 2.-Sobre la industria del tabaco.

1.-Desnormalizar el tabaquismo como proceso social de integración, quitándole su naturalidad y glamour mediante la realidad puesta a la vista de la comunidad, actuando con énfasis con la juventud. Debe mostrarse la verdad de la adicción a la nicotina y su forma de actuar como droga que vence la voluntad y afecta la salud propia y ajena.

2.-Desnormalizar la industria del tabaco revelando su comprobada idiosincrasia de comercio inmoral a costa de la salud de las personas. Descubriendo su característica de industria perversa que apunta con una publicidad engañosa a iniciar en el tabaquismo a niños y jóvenes. Por esto debe redirigirse la rebelión de los jóvenes contra las figuras de autoridad tradicionales, presentando la decisión de fumar como opuesta a una forma de independencia y rebeldía, es decir poniendo de manifiesto que en realidad es una señal de debilidad y una abdicación frente al marketing de una industria manipuladora y sin escrúpulos.

El tabaquismo no es un fenómeno natural con el cual hay que aprender a vivir ni una catástrofe inevitable. Se debe acrecentar la intensidad de la información basada en la verdadera naturaleza de la adicción a la nicotina y sistematizar la denuncia de la industria del tabaco de manera  que su engaño, aparezca bien evidente y se vuelva absolutamente insostenible.

Es importante la decisión política de un gobierno para detener la epidemia de tabaquismo en su territorio, que será efectiva si se dirige a erradicar el problema en su origen: la industria del tabaco, que en Argentina se llama Massalin Particulares y Nobleza Piccardo.

 

 


Referencias


www.tabaquismo.freehosting.net

Setiembre 2004

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