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Hipertensión Arterial

y Tabaco

 

El consumo de tabaco aumenta la presión arterial  por vasoconstricción,  daño directo al endotelio

 y aumento del colesterol

La  Hipertensión Arterial, es una elevación de la presión de la sangre que ocurre cuando los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo, arteriolas, se estrechan, lo que hace que la sangre ejerza una presión excesiva sobre las paredes del vaso. Por esto las arterias se van deteriorando progresivamente, sobre todo las arterias del cerebro, corazón, riñón y ojos.

La presión arterial se expresa usando dos números que corresponden a la presión sistólica o máxima y a la diastólica o mínima, medida en milímetros de mercurio (mm Hg). Por ejemplo, la presión arterial ideal a cualquier edad se considera que debe ser menor de 120/80 mm Hg (sistólica/diastólica). La presión sistólica o máxima, el primer número, muestra la presión que existe cuando el corazón se contrae para expulsar la sangre. La presión diastólica o mínima, el segundo número, traduce la presión que existe cuando el corazón se relaja para permitir que la sangre entre en él. 

Se consideran 4 categorías de Presión Arterial que son: óptima, normal, normal-alta, e Hipertensión Arterial.

Se definen 3 categorías de Hipertensión:

Enciclopedia Egalenia

Se utiliza el valor más alto de los dos componentes (sistólica/diastólica) para valorar la severidad.

La Hipertensión Arterial es una enfermedad con alta prevalencia asintomática y con graves riesgos para quienes la padecen, siendo el factor de riesgo cardiovascular que mayor demanda provoca en el médico de Atención Primaria de la Salud.

La tensión arterial está ligada al tabaquismo por ser este un factor de riesgo para el sistema cardiovascular, siendo el principal efecto de la nicotina la vasoconstricción. El humo del tabaco actúa sobre las arterias por medio de sus radicales libres disminuyendo el óxido nítrico y lesionando el endotelio, lo cual lleva a la vasoconstricción, disfunción endotelial y aterosclerosis produciendo aumento de la tensión arterial.

La realidad es que el consumo de tabaco disminuye el calibre de los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial.

La nicotina sobre el sistema cardiovascular ejerce varios efectos farmacológicos que conducen a un aumento de la tensión arterial, la mayoría de los cuales están relacionados con la estimulación del sistema nervioso simpático:

La hipertensión arterial es una enfermedad que se caracteriza por presión arterial superior al valor aceptado como normal, que no produce ningún síntoma en sus inicios sino tardíamente, cuando por efecto de la persistente elevación de la presión arterial, se va generando un daño de órganos.

La cifra de presión arterial aceptada como normal es de 139/89 milímetros de mercurio; por encima de estos valores se considera hipertensión arterial.

En el 85-90% de los casos no se conoce la causa que produce hipertensión arterial, y eso es lo que se designa como hipertensión arterial primaria o esencial; es decir una presión arterial elevada sin causa orgánica evidente; en el 10-15% restante corresponde a lo que se ha señalado con el nombre de hipertensión arterial secundaria y se debe principalmente a otras enfermedades.

En la génesis de la hipertensión arterial esencial se aceptan múltiples factores como son la herencia, el sobrepeso, la vida sedentaria o inactividad física, el estrés, tabaquismo, alcoholismo elevada ingesta de sal y café, así como también poca ingesta de potasio y calcio, y alteraciones en el metabolismo de la insulina y la glucosa.

 

Tabaquismo: 


La nicotina y otras sustancias químicas derivadas del tabaco son tóxicas para el endotelio vascular.

El consumo de cigarrillos aumenta los niveles de LDL y reduce los de HDL, eleva el monóxido de carbono de la sangre (pudiendo producir así una hipoxia endotelial) y estimula la vasoconstricción de las arterias y luego su estrechamiento por la aterosclerosis.

El consumo de tabaco disminuye el calibre de los vasos sanguíneos y aumenta la presión arterial. Los fumadores tienen un riesgo elevado de presentar hipertensión arterial y fallecen antes que los no fumadores. El riesgo de contraer la enfermedad es proporcional al número de cigarrillos que se fuman al día y al número de años con el hábito de fumar. 

El humo del tabaco no está únicamente conformado por nicotina, sino que es un aerosol conformado por una fase gaseosa y una particulada. En la fase gaseosa existen aproximadamente tres millones de partículas, de las cuales cuatro mil han sido identificadas, entre las cuales, la que más nos interesa es el monóxido de carbono. De la fase particulada, las que más nos interesan son la nicotina y el cadmio.

El monóxido de carbono puede causar alteraciones lipídicas, aumento de la permeabilidad vascular, caída del transporte de oxígeno, aumento de los ácidos grasos libres, mientras que la nicotina es un agregante plaquetario (hipercoagulabilidad), vasoconstrictor en enfermos coronarios, que aumenta el pulso, eleva la demanda miocárdica de O2 y produce isquemia. La caída del aporte de O2 también sucede a nivel de músculo liso vascular. La nicotina eleva la presión arterial (PA) por descarga catecolamínica y dopamínica.

Aproximadamente entre 50 a 150 microgramos de nicotina se absorben con cada inhalación del cigarrillo. La nicotina es un potente agonista del sistema nervioso adrenérgico y ocasiona incremento de la liberación de norepinefrina plasmática y por ende vasoconstricción.

 El tabaquismo podría afectar la respuesta de los hipertensos a la terapia antihipertensiva. En estudios epidemiológicos grandes, incluyendo el programa de detección y seguimiento de hipertensión, se ha evidenciado que la mortalidad de los hipertensos fumadores es el doble que la de los hipertensos no fumadores.

 

Estrés oxidativo.


Se lo relaciona con muchas patologías y con el envejecimiento. El estrés oxidativo tendría relación directa con los mecanismos de envejecimiento y deterioro celular; ahora bien, si se piensa que la hipertensión arterial acelera el reloj biológico es, de alguna manera, envejecer más rápidamente y hay una relación entre el estrés oxidativo y la hipertensión arterial (HTA).

El Endotelio está estratégicamente ubicado, formando una barrera dinámica y funcional entre los tejidos y la sangre. Desempeña un factor crucial en la producción de los radicales libres generando estrés oxidativo, al producir disbalance entre oxidantes-antioxidantes. Este Endotelio produce un radical libre: el Óxido Nítrico, responsable de la vasodilatación.

La angiotensina II produce un aumento de radicales superóxidos, especialmente a nivel mitocondrial. Este aumento de radicales superóxido generalmente reacciona con el óxido nítrico y forma peroxinitritos, que tienen la capacidad de oxidar moléculas, formar compuestos muy tóxicos y comenzar los mecanismos aterogénico.

Estas moléculas oxidan otras sustancias y se forman isoprostanos que causan vasoconstricción y pueden tener un papel importante en el desarrollo de la hipertensión arterial y en las lesiones tisulares hipertensivas.

 

Los factores de riesgo de la hipertensión arterial


La etiopatogenia de la hipertensión primaria no se conoce aún, pero los estudios indican que los factores genéticos y ambientales juegan un papel importante en su desarrollo.

Los siguientes factores son condicionantes de la hipertensión:

>Factores genéticos: herencia (antecedentes familiares de hipertensión arterial)

>Factores del Estilo de vida (conductas o comportamientos)

>Factores ambientales

>Factores psicosociales

A esto se puede agregar la edad como factor de riesgo porque la frecuencia de la hipertensión aumenta con la edad 

Se denomina "riesgo" a la probabilidad de aparición de un hecho desfavorable, y "factor de riesgo" al que modifica el nivel de ese riesgo. La presencia en algunas personas de ciertos factores aumenta la posibilidad de desarrollar una enfermedad. La noción de factor de riesgo en términos epidemiológicos apareció en 1961 con el estudio de Framingham que estudió principalmente la repercusión de los niveles de colesterol, de la hipertensión y del tabaquismo en una población dada.

Los factores de riesgo pueden ser divididos en factores de origen genético y factores ambientales o comportamientos adquiridos. Los factores de riesgo pueden tener origen biológico (colesterol y triglicéridos elevados en sangre), químico (nicotina), psicológico (estres), sociocultural (sedentarismo). Ellos pueden ser exógenos, es decir de origen exterior, como la sal, el tabaco y la sobrealimentación; y pueden ser endógenos, es decir propios del individuo, por su herencia, edad o sexo.

Los factores de riesgo, tanto aislados y más aún cuando están asociados, participan en el desarrollo de hipertensión, siendo los principales:

bpbleu3.gif (967 octets)La herencia

bpbleu3.gif (967 octets)Tabaquismo

bpbleu3.gif (967 octets)Estrés

bpbleu3.gif (967 octets)Exceso de colesterol y triglicéridos

bpbleu3.gif (967 octets)Sedentarismo

bpbleu3.gif (967 octets)Obesidad (sobrepeso superior a 10%)

Los factores de riesgo pueden asociarse, siendo los riesgos multiplicados y no sumados. Por cierto en la hipertensión hay factores que no dependen de nosotros, como la edad y la herencia; pero el tabaco, el exceso de colesterol, el modo de alimentarse y el sedentarismo dependen de nosotros y de nuestro estilo de vida. 

 

Prevención


La OMS considera que en el 2020 la primer causa de mortalidad mundial será debida a problemas cardiovasculares y ante la gravedad del crecimiento de esta verdadera Epidemia Cardiovascular, la Asociación Norteamericana de Cardiología plantea estrategias de Impacto para reducir un 25% del Riesgo en el 2008, principalmente a través de la

Prevención de los factores de riesgo en la población de Alto Riesgo:

Disminuyendo el Tabaquismo, ya que se estima que en el 2020 será el principal factor de muertes globales mundiales, alrededor del 12.3%. 

- Disminuyendo la Tensión Arterial en el hipertenso.

- Disminuyendo los niveles de Colesterol con dietas hipograsas.

- Limitando la ingesta de alcohol

- Aumentando la actividad física aeróbica

Y para la Prevención de la Hipertensión debe hacerse  Educación para la Salud dirigida a:

- Evitar los excesos alimentarios de todo orden

- Combatir el exceso de sal y conocer los alimentos que contienen adición de sal, como pan, pastelería, embutidos y fiambres, quesos, conservas, etc.

- Renunciar al tabaco. Para las mujeres fumadoras recordar que la combinación "tabaco + anticonceptivos" acrecienta el riesgo de hipertensión.

- Bajar de peso.

- Hacer ejercicios, sobre todo marcha.

En Argentina hay que realizar esta Educación para la Salud contra el tabaco, la hipertensión, el colesterol y el sedentarismo desde la Atención Primaria, la Escuela Primaria y Secundaria, organizando grupos de trabajo y campañas públicas preventivas. 

Puesto que estos factores de riesgo están arraigados en el estilo y las condiciones de la vida diaria, es importante el desarrollo de políticas de salud pública cuyo enfoque pudiera estar basado en los siguientes pilares:

• La erradicación del consumo de tabaco.

• Mejoramiento de los hábitos alimentarios, en particular una reducción del consumo total de las grasas y de grasas saturadas.

• El aumento de la actividad física en todos los grupos de población de acuerdo a su edad y su estado de salud.

• Atención de factores psicosociales nocivos relacionados con las enfermedades cardiovasculares.

Para nuestro país, el enfoque de salud pública debe ser la estrategia preferida para detener el crecimiento de las enfermedades cardiovasculares, así como su impacto sobre los costos de atención de salud ya que su aplicación reduciría drásticamente el número de pacientes que necesitarán tratamiento por hipertensión, dislipidemias, diabetes, obesidad y sus complicaciones.

Los pacientes hipertensos a veces reciben tratamiento específico para la hipertensión arterial sin considerarse otros factores de riesgo, como el tabaquismo, los niveles anormales de lípidos en la sangre y el sobrepeso, los cuales se asocian frecuentemente e incrementan la prevalencia de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

Una barrera al mejor control de la hipertensión arterial suele darse por la falta de pautas prácticas para la atención primaria, la ausencia de programas de apoyo comunitario y el costo de los fármacos antihipertensivos. Debido a lo cual en la Dirección de Atención Primaria de la Salud de la Municipalidad de Córdoba se aplica desde 1999 un Programa Municipal de Hipertensión Arterial, con captación de los pacientes hipertensos y provisión gratuita de medicamentos. Todo en un marco de PREVENCIÖN cuyo "Objetivo general es: Detectar, captar, diagnosticar a todos los hipertensos de la población en general, mediante el control de tensión arterial a todo paciente que concurra a un Centro de Salud, en las distintas especialidades". Y establece la estratificación del riesgo individual, considerando al tabaquismo como uno de los principales factores de riesgo.

Es de gran preocupación el incremento del consumo de cigarrillos entre la población joven especialmente entre las mujeres en quienes se ha demostrado un aumento de la morbimortalidad por los efectos del mismo.

Algunos países han implementado programas integrales antitabáquicos que cubren una amplia gama de estrategias, incluyendo la prevención y la cesación de tabaquismo, la defensa del derecho de los no fumadores, la reducción de la promoción y el incremento de los impuestos al tabaco. Tales estrategias globales para combatir el consumo de tabaco han dado como resultado marcados descensos en la tasa de tabaquismo en esos países.

El gobierno y el sector salud pueden influir conjuntamente sobre la industria a través de acuerdos internacionales que tratan sobre la publicidad del tabaco y el comercio internacional de los productos derivados del mismo.

 

Conclusiones


Las modificaciones del estilo de vida son parte fundamental del tratamiento de la hipertensión arterial y comprenden un interesante grupo de factores personales y medio-ambientales que necesitan ser atendidos para que el tratamiento de la hipertensión arterial sea exitoso, y entre los cuales podemos mencionar;  eliminar el consumo de tabaco, reducción de peso, actividad física, reducción de la ingesta de sodio, aumentar la ingesta de potasio, adecuada ingesta de calcio, magnesio y grasas, moderar la ingesta de café, practicar técnica de relajación, y otros factores como la adecuada ingesta de proteínas.

Generalmente padecen HTA quienes tienen una predisposición constitucional hereditaria, pero también pueden tenerla aquellos que, sin antecedentes de HTA familiar, son afectados por factores de riesgo que son acumulativos y se potencian entre sí.multiplicando los efectos. Un ejemplo de esto lo tenemos en la hiperinflación argentina al comenzar los años noventa y que produjo un aumento de la hipertensión en personas sanas, debido al estrés continuado. Y si a esto se le agrega el tabaquismo y una alimentación inadecuada, con seguridad que la hipertensión aumenta sus valores.

Hay dos factores actuales muy importantes en nuestro modo de vida que producen hipertensión actuando desde la niñez: El tabaquismo y la alimentación excesiva con grasas saturadas y sal.

>El tabaquismo es preocupante porque se incrementa en la niñez disminuyendo la edad de inicio a 9 - 10 años, sobre todo en el sexo femenino.

>La alimentación excesiva está produciendo niños obesos y se debe a la introducción de la cultura gastronómica norteamericana, que pone a disposición, a toda hora, la comida "chatarra" con hamburguesas, papas fritas y gaseosas en cantidad.

Estos dos factores de riesgo están impulsando a los niños a fumar, a la obesidad y posteriormente, con el tiempo, a la hipertensión arterial.

No existe mejor tratamiento que una excelente prevención...

 

 

 

Referencias



www.tabaquismo.freehosting.net

Act. Setiembre 2003