Free Web Hosting Provider - Web Hosting - E-commerce - High Speed Internet - Free Web Page
Search the Web

El Pediatra y el tabaco

en Atención Primaria

 

El ejercicio de la profesión como médico pediatra lleva implícito, aparte de los oportunos conocimientos, un estilo de vida acorde con el desempeño diario de nuestra labor. Un policía de tráfico no debe ser un conductor temerario, un bombero no debe ser un pirómano y un médico no debería ser un fumador. No solamente por la contradicción en sí que esto supone si no porque, nos guste o no, en cierta forma el facultativo es un espejo donde se miran muchas personas

y buscan un ideal de estilo de vida saludable

( E. de la Cruz -Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo -SEDET )

Introducción

El tabaquismo es considerado por la OMS como una enfermedad pediátrica, siendo por lo tanto el pediatra quien primero debe enfrentarse con esta epidemia que afecta a los niños desde el comienzo de la concepción.

El pediatra es el médico que controla y atiende la salud de los niños y quien comprueba los efectos nocivos que le producen los distintos agentes causantes de diversas patologías, advirtiendo que el tabaquismo es una epidemia que afecta a los niños que respiran en ambiente de fumadores. Los pediatras están en una posición propicia para afrontar el problema del tabaquismo de una forma integral, ya que a la vez que cuidan la salud del niño pueden vigilar y mejorar el ambiente donde vive éste, para que su actuación sea realmente eficaz.  Los pediatras tienen una larga tradición en lo relativo a la prevención en general, por su intervención en el Crecimiento y Desarrollo, alimentación, inmunizaciones,  medicina del adolescente, hábitos de vida saludables, etc. Y frente al tabaco en particular, por intervenciones en adolescentes y sus padres.

Si bien se destacan los problemas del tabaquismo pasivo en los niños es necesaria la prevención del inicio del tabaquismo activo infantil que actualmente ocurre a edades más tempranas, de manera que alrededor de los nueve años hay que actuar con educación para la salud. Por esto el  problema del tabaquismo en los niños puede considerarse en dos aspectos: el tabaquismo pasivo que sufren muchos niños, incluso antes de nacer, y el inicio de los niños en el consumo de cigarrillos, que por lo general sucede en la escuela.

 

Efectos del Humo de Tabaco Ambiental en los niños

Los datos son concluyentes en las historias clínicas: Los hijos de padres fumadores tienen problemas respiratorios mucho más frecuentes que otros niños en ambiente normal, por la simple razón del tabaquismo de los adultos, que los convierte también en "fumadores", obligados pasiva e involuntariamente a respirar el Humo de Tabaco Ambiental (HTA).

La exposición al HTA disminuye la eficiencia de los pulmones y altera la función en los chicos de todas las edades. El fumar pasivamente agrava la sinusitis, la rinitis, la fibrosis quística, y los problemas respiratorios crónicos tales como la tos y el goteo nasal posterior. También aumenta el número de episodios de resfríos y de dolores de garganta.

El humo del tabaco puede hacer daño a los niños:

En forma esquemática y sin puntualizar todos los problemas respiratorios, se puede destacar que el humo del tabaco produce en los niños tres procesos que afectan su salud, su crecimiento, su futuro como adulto y llegan a poner en peligro su vida. Estos son:

  • Tos irritativa

  • Asma Infantil

  • Síndrome de Muerte Súbita del Lactante

Efectos del tabaco sobre el niño de la mamá embarazada

La repercusión del tabaquismo materno en el desarrollo del feto también está comprobada, porque la sangre maternal, fetal, y placentaria cambian cuando una mujer embarazada fuma. La unica fuente de oxigeno que tiene el bebe es a través de la madre. Si la sangre de la madre esta contaminada por los quimicos del cigarrillo, la criatura inevitablemente estará expuesta a toxicos como la nicotina, alquitran, monoxido de carbono y  otros elementos nocivos presentes en el cigarrillo.

En la gestante fumadora, activa o pasiva, durante el embarazo el tabaco actúa sobre el feto: La nicotina produce vasoconstricción de los vasos placentarios reduciendo el caudal sanguíneo.  luego atraviesa la placenta y se extiende por la sangre del niño; además el monóxido de carbono causa el  incremento de la carboxihemoglobina. Todo esto produce una hipoxia fetal crónica.

Estos daños conllevan al síndrome tabáquico fetal siendo sus principales características:

 

El pediatra con conducta sanitaria

El médico pediatra tiene un importante papel como modelo ante la sociedad y para niños y adultos es el modelo en cuanto a la práctica de conductas de vida sana. Por esto debe procurar que el ambiente en los consultorios y en salas de espera se encuentre libre de humo para que el paciente perciba de forma clara que el tabaco es perjudicial para la salud. El papel de ejemplo debe incluir aquellos que son fumadores, quienes, conscientes del mensaje negativo que transmiten, deben evitar mostrar su condición de fumadores durante su ejercicio profesional y en el interior de los Centros de Salud. No debe encontrarse en un ambiente sanitario cigarrillos, etiquetas o ceniceros, que indican relación con la adicción.

En las décadas de los años 40 y 50 la publicidad utilizaba a los médicos como un instrumento para inducir a fumar, mostrando una actitud de prescribir los cigarrillos...

 

 

Actualmente la publicidad es más sofisticada pero el 50 % de los médicos fuma e induce a los niños con el ejemplo

Las actuaciones y responsabilidades de los pediatras deben comenzar desde el niño en gestación y extenderse hasta los 21 años. Ante el tabaquismo, durante la primera mitad de este período, es prioritaria la protección de los niños como fumadores pasivos y la actuación directa sobre los padres adictos. En la segunda mitad, las acciones preventivas y terapéuticas irán dirigidas principalmente y directamente a los niños. El hábito de fumar comienza en la preadolescencia y aumenta durante la adolescencia y comienzo de la edad adulta., pues más de la mitad de los fumadores son adictos ya a los 18 años.

Inicio del consumo en los adolescentes

El inicio en el hábito de fumar se produce principalmente entre la niñez y la adolescencia y se está realizando cada vez en edades más tempranas, entre los 9 y 11 años. Debido a que es más fácil  frenar el inicio que conseguir que los fumadores dejen de serlo, para los médicos es importante la prevención del inicio en el tabaco; en cambio para la industria del tabaco es importante conseguir todo lo contrario, es decir lograr que los niños comiencen a fumar tempranamente, pues así se afianza la adicción. Hacia esto se dirige la publicidad del tabaco, antítesis de la salud y la cordura.

El ambiente familiar tabáquico, sobre todo los padres y hermanos fumadores, la presión de grupo y los maestros de la escuela son patrones vivos e inevitables a seguir por el joven. Las películas, televisión, radio y la publicidad en general son circunstancias evitables en teoría pero no en la práctica. La publicidad en el tabaco sirve exclusivamente par el reclutamiento en masa de los jóvenes y el mantenimiento de esta adicción.

 

 

Ver "Tabaquismo Infantil Activo"

 

Tiene apenas 3 años y es el menor de seis

hermanos que viven en la entrada del barrio Kilómetro 8, a pocas cuadras del Aeropuerto Internacional Córdoba.

Costa Canal es uno de los tantos sectores

de riesgo de la capital provincial que han

crecido a medida que se profundizaba la crisis social.

La actitud del pequeño sorprende

a quienes casualmente pasan

por el lugar.

Y por los testimonios de aquellos que

viven cerca y lo ven cotidianamente,

no se trata de una travesura espontánea,

sino que está

habituado a fumar.

 

Niño de tres años fumador activo - Córdoba

 

 

Al niño/adolescente hay que explicarle a lo que se va a enfrentar, hay que darle argumentos para que elija correctamente sobre el tabaco, y hay que motivarle para que no se inicie, ya que a estas edades la motivación para el abandono es muy débil aunque les razonemos el lado positivo del mismo: dientes mas blancos, desaparición de la halitosis, dedos sin manchas, mayor resistencia y capacidad para el deporte.

No es conveniente insistir sobre el cáncer y la mortalidad prematura que arrastra el tabaquismo, porque para el adolescente expresarle problemas de los 40 - 50 años de edad es algo muy lejos, y además difícil de creer al observar la permisividad en la publicidad y venta de cigarrillos.

 

El rol del médico pediatra en la prevención del tabaquismo en niños y adolescentes

Como regla general el médico es percibido por niños y adolescentes como un fuente muy confiable de información. En consecuencia esta es una buena posición para contribuir a prevenir el tabaquismo. 

El médico debe:

El médico pediatra es la persona mejor ubicada para aconsejar eficazmente a los jóvenes. En realidad la juventud considera al médico como un experto confiable y un modelo a seguir en materia de salud. El médico debe abordar el tema del tabaquismo antes del comienzo de la adolescencia e idealmente desde los nueve años. El puede solicitar al joven que lo consulte si tiene la intención de fumar o si ya fuma. Para identificar los jóvenes con riesgo de convertirse en fumadores es necesario realizar preguntas sobre:

Es importante debatir sobre los efectos negativos del tabaco, insistiendo en las consecuencias a corto término como el olor, los dientes y los dedos manchados, el mal aliento y la disminución del rendimiento deportivo. También hay que destacar los efectos positivos de no fumar, transmitiendo la información que le sea útil al joven para rechazar el cigarrillo, ayudando a preparar la respuesta del joven ante la oferta de cigarrillos. Si tiene dificultad para imaginar como rehusar en ese caso se puede sugerir respuestas como "no gracias", dicho con firmeza, o "no gracias, no me gusta"; de esta manera tratar de afianzar su personalidad y su entereza para decir "no" sin dejarse arrastrar.

El médico debe informar a los padres que sus opiniones, sus valores y sus comportamientos tienen una influencia determinante en sus niños.

La mitad de los adolescentes y adultos jóvenes consumen tabaco, siendo responsabilidad del pediatra no sólo la prevención, sino conocer los métodos de tratamiento para su indicación y aplicación correcta y eficaz. El tratamiento más útil, cómodo, económico y saludable es conseguir que los jóvenes rechacen el cigarrillo.

Para una mayor eficacia es conveniente que la información cumpla las siguientes condiciones:

- Modélica. Que el pediatra no fume es la mejor manera de demostrar a los pacientes, así como, a sus familiares que el consumo tabáquico es perjudicial para la salud a corto, medio y largo plazo. También se puede ejercer esta función ejemplarizante no aceptando obsequios relacionados con el tabaco, no permitiendo fumar en la sala de espera y facilitando folletos de prevención y tratamiento del tabaquismo.

- Seria. La información hay que encuadrarla en la verdadera magnitud del problema y por tanto debe ser dada con seriedad y firmeza.

La American Academy of Child and Adolescent Psychiatry (AACAP) destaca que los niños corren el MAYOR riesgo de usar Tabaco si tienen ciertas condiciones:

Educación para la salud y pediatría

El pediatra debe ser el educador sanitario de la familia en un sentido amplio, y muy especialmente en cuanto al tabaquismo, función que complementará a la que los maestros y profesores deben ejercer desde la escuela. El pediatra debe realizar educación para la salud proporcionando a toda la familia información sobre los riesgos del tabaco, con motivación para que el mensaje se traduzca en conductas positivas.  En el  niño debe comenzar antes de que éste llegue a la adolescencia, con objeto de que cuando se alcance ese período de la vida tenga afianzada una postura clara frente al tabaquismo. La educación en salud debe ayudar al niño y al joven a tomar decisiones inteligentes sobre el hábito de fumar y a reforzar las decisiones adoptadas contra las posiciones y presiones de los compañeros y otras influencias ambientales que le impulsan a adoptar el hábito

El estilo de vida familiar, y más concretamente el hábito tabáquico, sobre todo en la madre,  provoca un riesgo para la salud de sus hijos y esto debiera hacer plantearse actitudes, tanto a los padres como a los profesionales de la salud, para abandonar dicho hábito. Los pediatras se encuentran en una situación privilegiada para dicho consejo.

La Atención Primaria y la Consulta de Pediatría brinda oportunidades para actuar. Por un lado el considerable volumen asistencial y por otro la patología respiratoria predominante, hacen que éste sea un lugar conveniente para las intervenciones frente al tabaquismo, más aún si tenemos en cuenta la consulta y controles del niño sano en donde se puede hacer más hincapié en este asunto pudiendo programar estrategias y seguimiento oportuno para el control del tabaquismo en los padres.

Advertir con firmeza, seriedad y en un tono amable las consecuencias que puede tener para el niño ser un fumador pasivo; aconsejar el cese inmediato del consumo del tabaco en el hogar –no que dejen de fumar delante del niño–, y animarles a que con esta medida todos ganaran en salud y es una buena forma de respetar a su hijo y de respetarse ellos mismos, a la par de ser la principal medida de salud que pueden realizar.

Aconsejar a los padres vigilar la posible iniciación en el consumo de tabaco en el niño y un control desde los nueve años mediante el diálogo y el ejemplo.

Además de la actuación del pediatra en la prevención de esta patología mediante la educación para la salud, hay un proceso llamado "iatrogenia" que es el daño causado por el médico. En este caso sería por el médico que fuma, aunque no lo haga en el consultorio, debido a que la adicción a la nicotina produce intensa necesidad de encender un cigarrillo y lo hace cuando sale del consultorio...Los niños y sus padres lo advierten.

El pediatra debe actuar con su ejemplo y consejo para que niños, adolescentes, padres y docentes no fumen, puesto que con su propia elección de fumar o no está "prescribiendo un comportamiento", que puede mostrar como normal el fumar. La conducta de fumar en el médico es como si hiciera una receta de cigarrillos, pues con esa actitud está "prescribiendo comportamiento" y enviando un mensaje de que se puede fumar, porque si el médico lo hace no debe ser tan malo. Así como receta un medicamento está recetando la conducta de fumar, tal como si lo prescribiera en recetario.

     
 

 
     

Indicaciones:

Encender un cigarrillo por hora y aspirar  el humo.

Para aumentar el efecto fume en lugar cerrado y mejor con la presencia de otras personas, demostrando su libertad.

El hecho de fumar impide que el pediatra pueda realizar la importante actividad de Educación para la Salud, que es básicamente aplicar principios educativos para promover cambios de conducta con respecto a la salud, en el individuo y en la comunidad.

Los cambios que se buscan se refieren a dejar de fumar y, sobre todo y lo más importante, conseguir que no se fume en los lugares donde hay niños, como escuelas, servicios de salud, reuniones de recreación, etc.

El pediatra debe educar para que padres y docentes no fumen en presencia de los niños  para evitar el Humo de Tabaco Ambiental ( HTA ) que convierte a quienes se encuentran en el lugar en fumadores pasivos o involuntarios. El humo fumado pasivamente es una combinación del que brota de un cigarrillo ardiendo y el humo que exhala un fumador, y contamina el aire, siendo también  retenido en la ropa, cortinas y muebles.

El pediatra debe educar a padres y docentes sobre el "rol de modelos" que desempeñan con los niños, y que eso influirá en su futura conducta, que al acercarse a la pubertad comenzarán su iniciación al consumo de tabaco incitados por sus pares, por la publicidad y por los ejemplos de los adultos.

Todo esto puede hacer el pediatra siempre que no fume..."El cambio de comportamiento comienza por casa".

En definitiva, lo que el pediatra debe conseguir de padres y docentes con educación para la salud en tabaquismo, es que tomen conciencia y apliquen normas y medidas claras sobre el tabaco, tales como:

 

El Pediatra ante el tabaco como una conducta de Maltrato Infantil

En Atención Primaria se comprueban casos de Maltrato Infantil que deben ser considerados por el equipo de salud en forma prioritaria por las graves consecuencias para los niños. 

En el caso del cigarrillo el maltrato se produce de dos maneras: 

Es función del pediatra destacar que el tabaquismo en el niño, activo o pasivo,  es una forma abusiva y violenta  de Maltrato Infantil, impulsado por la publicidad del tabaco, consentido por la sociedad y permitido por los gobiernos, que dan prioridad al fumar y a los beneficios económicos que produce la venta de cigarrillos sobre la protección de los niños.

Maltrato Infantil es una expresión ajustada a la realidad y acertada por sus consecuencias, que no quiere decir solamente niño golpeado o quemado, sino una forma más sofisticada de lesiones infantiles por acción u omisión. Es un maltrato de responsabilidad social,  por descuido de la sociedad y del Estado, que en un entorno de perversidad de mercado consienten la publicidad del tabaco y aceptan el fumar en lugares donde se encuentran niños.

 

Conclusiones

En Argentina las condiciones favorables al tabaco son muy fuertes pues el fumar presenta un contexto de "normalidad" y elegancia, se subsidia la producción de tabaco y se protege por sus grandes beneficios económicos. Esto dificulta las acciones individuales de los pediatras y necesita el apoyo de políticas integrales de protección a los niños, así como estrategias globales de tipo social.

A pesar de esto el pediatra puede desempeñar un papel importante apoyando las campañas locales y de las escuelas sobre el tabaco, promoviendo ambientes "libres de humo", mostrando  los mensajes publicitarios de las tabacaleras que incitan a la incorporación de los niños y adolescentes al consumo de cigarrillos, y para cambiar las condiciones sociales de "normalidad" del fumar. El tabaquismo entre los médicos es visto por la población con extrañeza, ya que parece negar el mensaje de que el tabaco afecta seriamente la salud y lleva a pensar que si los médicos fuman, será que no es tan malo, produciendo como consecuencia escepticismo hacia avisos de salud de todo tipo.

Una de las principales medidas a impulsar es la prohibición de la publicidad del tabaco y de cualquier práctica de mercadotecnia dirigida a niños y adolescentes, los consumidores del futuro, porque  la publicidad es fundamental en el  hábito de fumar, sobre todo entre los jóvenes.

 

     

Publicidad dirigida a los niños en las calles de Córdoba - Argentina - Noviembre 2002

Ver texto completo sobre publicidad

     

El médico pediatra es importante por su influencia para cambiar la conducta de la población con respecto al tabaquismo, en un mensaje que se transmite a través del comportamiento como "modelo" en salud no fumando. La significación del ejemplo es enorme y se basa en la observación de la conducta del médico con respecto a su salud y a la prevención.

Argentina se encuentra en el comienzo de un cambio porque se adhirió al Convenio Marco para la Prevención y Control del Tabaco impulsado por la Organización Mundial de la Salud para todo el mundo. Las políticas de salud se están tomando con seriedad y mostrando una firmeza que tiende a tener indicios de credibilidad.

Lo más difícil será conseguir que los médicos dejen de fumar...

 

Referencias


http://www.tabaquismo.freehosting.net/

Actualizado Diciembre 2003

8587