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Antidemocracia del tabaquismo

y Relaciones Humanas

en los ambientes con humo de tabaco

Fumar cerca de otras personas es para las relaciones humanas un acto antidemocrático, porque impone un tóxico a los demás. La emisión de humo de tabaco en el ambiente es una agresión, inaparente para el fumador,  pero perceptible y evidente para quienes no fuman,  al afectar su  derecho a respirar aire sin contaminación.

- Febrero 2004 -

Introducción

El tabaquismo tiene influencia en las relaciones humanas, afectándolas al introducir el humo en todos los ambientes de convivencia, con su secuencia de daño a la salud comprobado científicamente, que llega a un nivel increíble no aceptado por las empresas tabacaleras ni por los fumadores.

La relación del tabaco con la democracia se deduce de su significado de libertad, derechos y deberes de cada persona. La democracia es libertad para ejercer sus derechos, pero con responsabilidad, y la libertad de un individuo sólo puede restringirse cuando afecta las libertades de los demás, la libertad que se pierde cuando un no fumador se expone a un ambiente cargado de humo.

Por esto la libertad que tienen actualmente los fumadores para adquirir y consumir el tabaco no debe considerarse absoluta y está limitada por el derecho de los demás a respirar aire puro, porque sólo la libertad responsable ante el bien común es capaz de darle base real a la convivencia.

 

Democracia

La palabra democracia tiene raíces griegas, "demos" pueblo se combina con "kratos" autoridad, lo cual significa que toda autoridad emana del pueblo, y que todos los que acatan la Constitución, reglamentos y normas tienen derecho a intervenir en su elaboración.

Democracia es así el medio por el cual cada uno puede determinar qué es lo que puede esperar en cuanto a libertad sin infringir los derechos de los demás, lo cual es un concepto básico aplicable a los fumadores. El grado de democracia conseguido no se mide por el grado de libertad para actuar, sino por la posibilidad y la autoridad para efectuar delimitaciones que hagan respetar los derechos de todos

La esencia democrática puede observarse en los grupos de hombres libres que forman la comunidad, desde donde obran recíprocamente en una atmósfera de tolerancia y respeto, con la premisa de que cada individuo tiene derechos y responsabilidades.

La ética indica que la libertad personal sólo lo es si su ejercicio contribuye a la constitución de una sociedad más humana. Y sólo la libertad responsable ante el bien común es capaz de darle base real a la convivencia. La libertad mal entendida se desarrolla sin importar a quien se maltrate, a quien se perturbe, ni quien tenga que padecer actividades de los demás.

La democracia no es  hacer lo que cada uno quiera, sin trabas, la democracia es obligación y respeto al semejante y sobre todo solidaridad.

 

Acciones de las personas

Los objetivos de las acciones de los hombres están determinados por la orientación de sus valores, que constituyen su filosofía de vida. Estos valores están representados en una categorización mental de objetivos y medios que son evaluados  como aceptables o inaceptables.

Desde niño los valores de una persona son inculcados en esquemas de pensamientos por sus padres y por la cultura que los rodea. Cada uno va constituyendo sus valores y elaborando sus propios juicios en base a las experiencias y a la transmisión de sus padres, a lo que se agrega la inducción de amigos, maestros, televisión y publicidad.

Estos valores incluyen al tabaco como un elemento accesorio que interviene en la vida diaria y sobre el cual los niños reciben estímulos constantemente, que presentan al tabaquismo como algo agradable y normal. Los estímulos hacia el consumo del tabaco son elaborados en familias y escuelas, que muestran fundamentalmente un "ejemplo" de fumar o no, con mayor impacto que cualquier transmisión teórica de conceptos.

 

Relaciones humanas y participación en grupos

Las aptitudes para las relaciones humanas  permiten integrarse en distintos grupos;  en familias, trabajo, reuniones sociales, etc. Las trabas o frustraciones que pueden presentarse requieren ajustes para la adaptación.

En general un fumador en un grupo actúa con desaprensión, sin manifestar interés por la salud de los demás, simplemente porque su cerebro impregnado de nicotina no admite que algo tan agradable, necesario y con venta legal, pueda afectar a nadie. Si se le hace notar que molesta reacciona con regresión, negativismo o agresión.

Quienes no fuman reciben el humo del tabaco como la agresión que es, pudiendo dejar pasar el hecho por prudencia o reaccionando con una observación. Si esto no produce resultados trata de ajustarse racionalizando la situación o alejándose del lugar.

Interviene en las reacciones y ajustes un desconocimiento de la cantidad de personas que padecen asma o hiperreactividad bronquial a los irritantes como el humo de tabaco, tanto que el contacto con este produce una broncoconstricción -"pecho cerrado"- con dificultad para respirar, pudiendo desencadenar un proceso de alergia respiratoria o un ataque de asma.

Los fumadores incluso en grupos sociales con gran educación e información (grupos universitarios, asociaciones docentes, asociaciones médicas, movimientos religiosos, equipos de salud, etc.) llegan a mostrar un bloqueo psicológico por el tabaquismo, por impregnación con nicotina en centros cerebrales.  Con tal intensidad que, aún estos grupos educados y predispuestos a la solidaridad, a la cortesía y a la armonía interpersonal, ven al que no fuma y les pide que no lo hagan con una reacción que les parece exagerada y que estiman perturbadora. Este tipo de situaciones ocasiona un conflicto interpersonal y, en la mayor parte de las veces, la inhibición de quienes no fuman por "no provocar".

 

Pricipios éticos en el tabaquismo

La democracia y las relaciones humanas se basan en la libertad y en principios éticos que intervienen en la dinámica de la sociedad y en la integración de la comunidad en grupos y asociaciones que obran por el bien común

"El respeto al fumador activo está basado en un principio de la ética, que es el principio de autonomía o de respeto a sus opciones. Toda persona merece ser respetada en las decisiones no perjudiciales a otros. El principio de autonomía forma parte de la ética de máximos morales que no se pueden exigir desde fuera, sino que cada uno define autónomamente su sistema de valores, su objetivo de vida y su idea de felicidad y por tanto lo que considera beneficiente para él.

Por otro lado la falta de protección de la salud del no fumador al convertirlo, sin su consentimiento, en fumador pasivo es una agresión desde el punto de vista ético contra el principio de justicia ( todos tienen derecho a la salud ).  El ámbito de actuación de este principio se corresponde con el derecho por eso está justificada por ley la prohibición de fumar en lugares públicos y respetar los espacios sin humo. Hay situaciones en las que no respetar el espacio para no fumadores sería actuar, además, contra el principio de no-maleficencia, principalmente en situaciones de indefensión como en el caso de la embarazada respecto al feto o de los fumadores conviviendo en habitaciones comunes con niños pequeños.

Entre los deberes y de acuerdo con los principios éticos implicados estaría  el deber de protección de la salud de los no fumadores y del medio ambiente atendiendo al principio de justicia, que por ser de carácter social y en caso de conflicto tiene prioridad sobre los principio de autonomía.

El principio de justicia forma parte de la ética de mínimos  morales, a los que se puede obligar desde fuera, es decir desde el Estado. También se llama ética del deber público o de los deberes públicos a los que obligan los preceptos morales, que por vivir en sociedad, la ética pública o civil debe aplicar sin discriminación. El ámbito de actuación de este principio se corresponde con el derecho por eso está justificada por ley la prohibición de fumar en lugares públicos y respetar los espacios sin humo". --T. Gutiérrez Jiménez -Adicción a la nicotina y principios éticos-

 

El tabaquismo afecta las relaciones humanas

El fumar se transforma en algo tan normal para un fumador que le resulta extraño que pudiera molestar a alguien . El fumador necesita sentirse "normal" e integrado en la sociedad, sin que su hábito sea contemplado en absoluto como una adicción. Por eso mismo, porque parece normal, no considera mal fumar en grupo delante de personas que no fuman y le parece improbable que pueda molestar el humo o el olor, que es tan agradable para su sensación.

El tabaquismo tiene una doble acción en las relaciones humanas:

-Entre los fumadores produce cierta facilidad para la comunicación, al establecer el vínculo de compartir la misma adicción, no comprendida como tal sino como una amable costumbre común al género humano.

-Con quienes no fuman dificulta las relaciones, al descartar los fumadores la posibilidad de que pueda molestar o afectar a los demás. Lo cual es debido a un proceso de adaptación al representarse  al tabaco como algo agradable y que todos pueden disfrutar, siendo la causa la acción nicotínica sobre receptores cerebrales, produciendo sensaciones de placer y bloqueando las percepciones hacia otras personas por una disminución de las actitudes de cortesía y solidaridad -Esto es adicción -

El fumador aparece así en una situación de predominio y dominio de las otras personas que sienten desagrado o molestias ante el humo del tabaco. Quienes no fuman, ante los fumadores que encienden sus cigarrillos con tranquilidad, se encuentran en una posición de dejar pasar el hecho sin destacarlo, o reaccionar, lo cual depende fundamentalmente del lugar:

  • En lugar público abierto

  • En lugar público cerrado

  • En ambientes del sistema de salud

  • En escuelas y colegios

  • En la vivienda del fumador

  • En viviendas donde no se fuma

Los niños y jóvenes se inician en el tabaquismo motivados por la inducción que ejerce la publicidad engañosa, la influencia de sus pares y el ejemplo de padres, maestros, deportistas, artistas, etc.

Posteriormente se fuma por adicción, la cual explica las grandes dificultades que presenta el fumador para actuar con solidaridad hacia los demás.

     

 
     

 

ADICCIÓN POR ACCIÓN CEREBRAL DE LA NICOTINA

El cerebro posee receptores nicotínicos, sectores de activación y control por neuromediadores donde actúa la nicotina, siendo el principal el núcleo accumbens y el sistema de la dopamina que interviens en la adicción, y en segundo lugar el locus ceruleus y el sistema de la norepinefrina, que interviene en el síndrome de  abstinencia.

Al relacionarse con la nicotina reciben un mensaje que guardarán en su estructura química. Así, posteriormente, cuando se entre nuevamente en contacto con la sustancia, se desplegará el mensaje aprendido. De aquí se deriva su poder adictivo.

El aspirar el humo de un cigarrillo hace que en siete segundos llegue la nicotina al cerebro y allí activa un complejo mecanismo de mensajes químicos y neurobiológicos al tocar el circuito de recompensa, donde se generan sensaciones de placer y alerta, siendo su zona básica el Núcleo Accumbens y su principal neurotransmisor la dopamina.

La abstinencia sigue la vía noradrenérgica, mediada por la norepinefrina que se concentra en las neuronas del locus ceruleus. Cuando un fumador trata de no fumar los niveles de nicotina caen y la frecuencia de los disparos de las neuronas noradrenérgicas en el locus ceruleus llega a ser anormalmente alta y causa de los síntomas de abstinencia a la nicotina.

En el cerebro del fumador la nicotina estimula la liberación de dopamina y muestra el sello característico neurobiológico de las drogas adictivas: Un exceso de dopamina en el núcleo accumbens. Por esto la nicotina no es una simple fórmula química que predispone al "hábito" pues con precisión se puede decir que es una DROGA psicoactiva que produce ADICCIÓN, actuando básicamente sobre dos centros cerebrales.

La adicción producida por el tabaco se manifiesta socialmente en cuanto a las relaciones humanas de una manera que hace aparecer al fumador con ciertas características:

Conclusiones

En una democracia las relaciones humanas se desarrollan en libertad, pero esta no es absoluta sino que tiene como límite los derechos de los demás.  Se ejerce la libertad sin afectar estos derechos porque los hombres libres que forman la comunidad obran en una atmósfera de tolerancia y respeto, cada uno con sus deberes y responsabilidades.

El fumar es un acto libre en tanto no afecte los derechos de quienes no fuman al imponerles respirar humo de tabaco. En esta situación el no fumar es un deber y el principio de autonomía está contenido por los principios de justicia y de no-maleficencia.

El tabaquismo infringe el derecho a respirar aire limpio de quienes no fuman, soslayando la tolerancia y el respeto entre las personas: Es antidemocrático y afecta las relaciones humanas.

Los derechos de quien no fuma se convierten en deberes del fumador. En esta situación la libertad, como simple libre albedrío, se convierte en  responsabilidad, o sea en no fumar para no molestar ni dañar a quienes lo rodean.

Restringir las oportunidades de fumar es una prerrogativa válida de los gobiernos, así como prohibir la publicidad de tabaco y garantizar una reglamentación adecuada que asegure esta  prohibición, porque la publicidad de productos tiene que llevarse a cabo en una sociedad consumidora cada vez más consciente con una reglamentación que proteja a las personas de los peligros de un mercado libre. Si bien se debe garantizar la libertad de las personas, también se debe, según derecho, regular y prohibir la venta de productos peligrosos como el tabaco.

La convivencia y la cohesión social debe provenir de iniciativas y políticas que, desde el respeto a los valores de la democracia y la libertad, garanticen los derechos  de las personas, la prevención en salud y la participación, tolerancia y solidaridad de la comunidad.

 

Referencias


 


www.tabaquismo.freehosting.net

Febrero 2004

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