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Tabaquismo:

Antítesis del Bien Común

El tabaquismo es la antítesis del bien común y del bien particular porque lesiona ambos. Tanto en el tabaquismo como en el bien común  es fundamental y condición mínima necesaria que cada cual respete los derechos que tienen los demás

 

Introducción


La actividad del Estado, política y económica tiene que dirigirse a la realización permanente del bien común; es decir de aquellas condiciones externas que son necesarias al conjunto de los ciudadanos para el desarrollo de sus cualidades y de sus oficios, de su vida material, intelectual y religiosa.

El bien común  no se opone al bien particular, precisamente porque beneficia a todos los miembros de la sociedad, y tiene como condición necesaria que cada uno respete los derechos de todos los demás. Por esto la libertad que tienen actualmente los fumadores para adquirir y consumir el tabaco no debe considerarse absoluta y está limitada por el derecho de los demás a respirar aire puro, porque sólo la libertad responsable ante el bien común es capaz de darle base real a la convivencia.

El tabaquismo se contrapone al bien común porque es el mal permitido, legalizado y dirigido a los jóvenes para su sometimiento y adicción por el resto de sus vidas, con el objetivo de proveer de dinero a empresas del tabaco y gobiernos a costa de la salud. Por el nivel de maldad y extensión de esta adicción se puede decir que es una de las principales causas de "Mal Común" de la humanidad.

Tabaquismo y Libertad


El tabaquismo es la adicción a una droga, que produce una serie de afecciones ampliamente conocidas provocadas por su consumo y también, aún sin consumir, por el hecho de respirar en ambientes con humo producido por los fumadores: enfermedad coronaria, accidente cerebro vascular,  cáncer de pulmón, de la boca, de laringe, esófago, estómago, renal, pancreático y de cuello uterino; enfermedad pulmonar obstructiva crónica; enfermedad gastrointestinal; enfermedad periodontal y enfermedad materna-infantil como muerte súbita, aborto espontáneo y bajo peso al nacer. Arrugas y lesiones en la piel. Enfermedades vasculares periféricas. Asma, etc.

Los graves daños que causa la adicción al tabaquismo en la salud de los fumadores se hacen extensivos a fumadores involuntarios o pasivos, es decir, aquellos que, sin fumar, inhalan humo proveniente de cigarrillos al compartir espacios con quienes sí fuman.

La preservación de la libertad individual del fumador debe contemplarse con las restricciones necesarias para que se respete el derecho de los demás, con el fin de restablecer las reglas de buena conducta y proteger la salud de las personas.

Fumar o no fumar es una decisión individual y muy personal, pero no lo es así para los no fumadores, que se ven obligados a respirar humo de cigarrillos en espacios que, en muchas ocasiones, están obligados a compartir.

De manera que en los lugares de convivencia debe regularse el consumo de tabaco como medida de protección de la salud  de quienes no fuman. Siendo esta aparente restricción de los derechos de algunos para garantizar y respetar los derechos de los demás.

La LIBERTAD en su nivel más elevado emerge cuando la persona, sujeto de derechos inviolables,  como es el derecho a respirar aire sin humo, es reconocida como tal. Los derechos de quien no fuma se convierten así en deberes del fumador. La libertad de fumar en un lugar cerca de otras personas, como simple albedrío, se convierte en responsabilidad, o sea en no fumar para no molestar ni dañar a quienes lo rodean.

Democracia, libertad y derechos


En una comunidad cada uno puede determinar qué es lo que puede esperar en cuanto a libertad sin infringir los derechos de los demás, lo cual es un concepto básico aplicable a los fumadores. El grado de democracia conseguido no se mide por el grado de libertad para actuar, sino por la posibilidad y la autoridad para efectuar delimitaciones que hagan respetar los derechos de todos

A pesar del nivel intelectual que pueda tener el fumador, si antepone su libertad y su derecho individual sobre los derechos de los demás manifiesta una conducta injusta y equivocada, centrada en un individualismo que soslaya la convivencia y el respeto por el bien común.

La esencia democrática puede observarse en los grupos de hombres libres que forman la comunidad, desde donde obran recíprocamente en una atmósfera de tolerancia y respeto, con la premisa de que cada individuo tiene derechos y responsabilidades.

Considerando la importancia de la salud de las personas el fumar excede el derecho individual de la libertad de elección, porque proteger la salud es más importante que la libertad individual del fumador, por ser el tabaquismo una conducta de riesgo que extiende este riesgo a quienes no fuman, soslayando su libertad personal.

Libertad personal


Raíz filosófica

de la libertad limitada (Abril 07)

 

En Argentina algunos grupos intelectuales ante la prohibición del consumo de tabaco en bares y restaurantes  la interpretan erróneamente como "una peligrosa obsesión “anti-tabaco” y que "a pesar de su aparente irrelevancia, esta norma abre un fuerte debate sobre los cimientos mismos de la organización de nuestra sociedad y de los valores que la sustentan, especialmente si las mayorías pueden violar la libertad individual reconocida por la Constitución Nacional, en algunos casos de forma directa, en otras, abriendo ventanas para nuevos atropellos a la libertad de elegir". Y agregan que "la mencionada norma pasa por encima el derecho a usar y disponer de la propiedad privada protegido por la Constitución Nacional. Basada en una concepción de supuesta “salud pública” atenta contra el fundamento mismos de la libertad individual: el derecho de los propietarios de restaurants, bares y shoppings a elegir qué tipo de servicio desean brindar a sus clientes, sea libre o no libre de humo. De esta forma se “socializa” la propiedad y no permite a los dueños adaptarse a la demanda de sus clientes".

"Si se permite a los representantes de las mayorías decidir qué es posible consumir y hacer y en qué condiciones, la libertad se halla seriamente amenazada. El supuesto de la ley es una concepción peligrosamente paternalista que parece saber centralmente qué hace y qué no a la felicidad de cada persona, atacando la raíz filosófica de nuestro derecho a elegir". Argentina: Libres de humo, esclavos de la legislación - Gabriel Gasave y Martín Simonetta -2 de octubre de 2006

Estos razonamientos revelan la raíz biológica del tabaquismo: Una verdadera drogadicción causada por la nicotina que rodea las neuronas y cubre el cerebro con un manto de egocentrismo que impide ver el derecho de quienes no fuman a respirar aire sin humo. Reduce la capacidad de respeto a los demás y lleva a  minimizar las molestias y los riesgos afrontados por los fumadores pasivos al inhalar el humo disperso en el ambiente y al considerar estos riesgos  insignificantes y exagerados.

Relaciones humanas y participación en grupos


En ocasiones un fumador en un grupo actúa con desaprensión, sin manifestar interés por la salud de los demás, simplemente porque su cerebro saturado de nicotina no admite que algo tan agradable, necesario y con venta legal, pueda afectar a nadie. Si se le hace notar que molesta reacciona con regresión, negativismo o agresión.

Quienes no fuman reciben el humo del tabaco como la agresión que es, pudiendo dejar pasar el hecho por prudencia o reaccionando con una observación. Si esto no produce resultados trata de ajustarse racionalizando la situación o alejándose del lugar.

Los fumadores incluso en grupos sociales con gran educación e información (grupos universitarios, asociaciones docentes, asociaciones médicas, movimientos religiosos, equipos de salud, etc.) llegan a mostrar un bloqueo psicológico por el tabaquismo, por impregnación con nicotina en centros cerebrales.  Con tal intensidad que, aún estos grupos educados y predispuestos a la solidaridad, a la cortesía y a la armonía interpersonal, ven al que no fuma y les pide que no lo hagan con una reacción que les parece exagerada y que estiman perturbadora. Este tipo de situaciones ocasiona un conflicto interpersonal y, en la mayor parte de las veces, la inhibición de quienes no fuman por "no provocar".

Relación tabaco - política


El control del tabaco depende de decisiones políticas del Estado en cuanto a la protección de la sociedad, mediante una regulación de la publicidad, promoción y venta de tabaco, y de su autoridad para controlar no se fume en lugares cerrados. En el tabaquismo  las políticas públicas son decisivas porque se trata de preservar el bien común. Y este está relacionado con la prevención y la protección de la salud en cuanto al daño que realiza el humo del tabaco, no solamente en quien fuma, sino también en todos los que se encuentran en el mismo entorno y se ven obligados a respirar el humo del tabaco ambiental.

El control del tabaco no se trata, como pretende invocar la industria, de una oposición entre fumadores y no fumadores, ni de un debate sobre tolerancia e intransigencia. Se trata de establecer límites al consumo de tabaco en lugares públicos cerrados, por motivos de seguridad y salud pública.

Se plantea si la responsabilidad sobre la salud radica en la sociedad o en el individuo, y acerca de si el gobierno tiene el derecho o la responsabilidad de regular comportamientos y actividades económicas para proteger o fomentar el bien común. Los argumentos ideológicos que intervienen en las discusiones sobre las políticas de salud contraponen el deber de intervenir del gobierno a favor de la salud con el derecho de los individuos a decidir sus propias opciones.

En los debates sobre la regulación del tabaco, la industria ha utilizado los valores de la libertad personal y de empresa y de la autonomía individual, mientras que los partidarios de la regulación se han concentrado en la salud pública.  Es decir que se plantean dos tipos de razonamientos: Unos relacionados a la libertad personal y a la influencia del Estado sobre esta por quienes no desean se controle a los fumadores. Y otros razonamientos apoyan las evidencias comprobadas de los daños sobre la salud que produce el tabaco.

Restringir las oportunidades de fumar es una prerrogativa válida de los gobiernos, así como prohibir la publicidad de tabaco y garantizar una reglamentación adecuada que asegure esta  prohibición, porque la publicidad de productos tiene que llevarse a cabo en una sociedad consumidora con una reglamentación que proteja a las personas de los peligros de un mercado libre. Si bien se debe garantizar la libertad de las personas, también se debe, según derecho, regular y prohibir la venta de productos peligrosos como el tabaco.

Principios éticos en el tabaquismo


La ética indica que la libertad personal sólo lo es si su ejercicio es razonable y dirigida al bien común. Si la libertad es mal entendida se desarrolla sin importar a quien se maltrate, a quien se perturbe, ni quien tenga que padecer las actividades individuales.

En tabaquismo intervienen tres principios éticos:

El principio de autonomía interviene en la ética del respeto al fumador activo y a sus opciones en cuanto a persona y sus decisiones que no perjudiquen a otros. El principio de autonomía forma parte de la ética con la que cada uno define autónomamente su sistema de valores, su objetivo de vida y su idea de felicidad y por tanto lo que considera conveniente.

El principio de justicia, por el cual todos tienen derecho a la salud, se refiere a la falta de protección del no fumador al convertirlo, sin su consentimiento, en fumador pasivo, lo cual es una agresión a su derecho a la salud. Este principio ligado al derecho autoriza que la ley pueda prohibir fumar en lugares públicos de reunión.

El principio de no-maleficencia señala las situaciones en que no se respeta a quienes no fuman, sobre todo en situaciones de indefensión, como fumar cerca de niños pequeños, de embarazadas, de ancianos o de enfermos.

Entre los deberes y de acuerdo con los principios éticos implicados estaría  el deber de protección de la salud de los no fumadores y del medio ambiente atendiendo al principio de justicia, que por ser de carácter social y en caso de conflicto tiene prioridad sobre el principio de autonomía.

El principio de justicia corresponde a la ética de los deberes públicos a aplicar desde el Estado y justifica por el derecho la prohibición de fumar en lugares públicos y respetar los espacios sin humo.

Fumar en lugares de reunión


Fumar cerca de otras personas es un acto agresivo que impone un tóxico a los demás. La emisión de humo de tabaco en el ambiente es una ofensa, inaparente para el fumador pero perceptible y evidente para quienes no fuman,  al afectar su  derecho a respirar aire sin contaminación.

El cigarrillo no solamente lesiona la salud de quien fuma, sino que afecta a los demás, a quienes no fuman y desean  cuidar su salud y respirar aire puro. Es cierto que nadie está privado de hacer lo que las normas no prohíben; lo dice expresamente la Constitución nacional en su artículo 19. Pero el ejercicio de los derechos no es absolutamente libre, porque el límite está donde comienza el derecho del otro.

Si cada uno ejerciera sus derechos sin limitación, sin tener en cuenta si está ofendiendo la moral, las buenas costumbres, o si está perjudicando a terceros, se configuraría lo que se denomina "abuso del derecho" y, según el Código Civil, la ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos, por lo cual cuando un fumador ejerce el derecho de fumar en el mismo momento y ámbito en el que otro pretende ejercer el derecho de no hacerlo, el derecho del fumador se torna abusivo. Luego, es él quien debe cesar en el ejercicio de su derecho.

Conclusiones


El tabaquismo es incompatible con el bien común porque daña a los que fuman y afecta a quienes se encuentran cerca respirando el humo del tabaco ambiental.

En una comunidad las relaciones humanas se desarrollan en libertad, pero esta no es absoluta sino que tiene como límite los derechos de los demás.  Se ejerce la libertad sin afectar estos derechos porque los hombres libres que forman la comunidad obran en una atmósfera de tolerancia y respeto, cada uno con sus deberes y responsabilidades.

Argentina tiene que realizar cuatro pasos:

El fumar es un acto libre en tanto no afecte los derechos de quienes no fuman al imponerles respirar humo de tabaco. En esta situación el no fumar es un deber y el principio de autonomía está contenido por los principios de justicia y de no-maleficencia.

Philip Morris para jóvenes

Ministerio de Salud

Un amigo y un cigarrillo siempre tienen lugar

 Humo...También molesta

 

Dr. Julio Crespo Argañarás - Córdoba - Argentina -Mayo 2007

Referencias


www.tabaquismo.freehosting.net

Mayo 2007