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Publicidad y apología de la homosexualidad

en Argentina

La difusión e imposición social del homosexualismo se dirige a una negación al  valor fundamental del matrimonio entre hombre y mujer, y por ende de la familia que es a su vez la base de la sociedad. No se pueden afirmar derechos especiales en conductas inmorales y autodestructivas que conducen a la ruina física y espiritual de las personas.

La homosexualidad es una conducta antinatural promocionada,  celebrada y ponderada como una variedad de orientación sexual.  En la actual campaña mundial que la impulsa, Argentina ha sido elegida entre los países latinoamericanos para difundir esta desviación  sexual, intentando presentarla como "normal".

Argentina está saliendo lentamente de una crisis moral y económica profunda, que ha debilitado la contención social y ética, haciendo  figurar como obsoletos los valores humanos y la unión de sus familias, fuerza fundamental que ha evitado la disgregación social. De esta manera se aprovecha un momento que se cree de debilidad social para plantear una serie de reinvidicaciones de los antivalores sexuales, con la intención de convertirlos en una legislación que atenta contra el bien común.

Existen a nivel internacional, redes muy bien organizadas de grupos e individuos que utilizan abundantes recursos para promover el homosexualismo, y que están trabajando arduamente para cambiar las leyes. Entre sus objetivos se encuentran: lograr concesiones legales especiales para las personas que practican esta conducta, para proteger legalmente su comportamiento inmoral; exigiendo se permita el matrimonio de personas del mismo sexo y la adopción de "hijos".

Los ya mencionados grupos y organizaciones han hecho una "reinterpretación" de los derechos humanos para incluir los actos homosexuales, y están trabajando a través de organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, para lograr avanzar sus planes. Su objetivo es que instituciones y mecanismos nacionales e internacionales incluyan el homosexualismo como un "derecho humano" fundamental y que ejerzan presión en los gobiernos, para que éste sea aceptado en todos los ámbitos.

Vida Humana Internacional

Todas las personas tienen derechos fundamentales que fluyen de su dignidad como personas, pero no de su conducta homosexual.  El fundar derechos especiales en conductas inmorales y autodestructivas, y el homosexualismo es sólo una de ellas, se dirige a una desintegración social.

Identificación sexual

Los activistas interesados en cambiar las leyes de la orientación sexual, han presentado una masiva campaña de relaciones públicas diseñada específicamente para difundir la información distorsionada destinada a lograr la aceptación social de la homosexualidad.

La homosexualidad se concibe en altas instancias médicas de todos los países como una enfermedad psicológica y existe una amplia evidencia de que tiene muchas y distintas causas. Estas llevan al dolor emocional y a problemas psicológicos importantes en la niñez y la adolescencia. Entre los varones, se podría incluir una identidad masculina débil, aislamiento social y soledad, rechazo de los pares o bien una mala imagen corporal; entre las mujeres, la desconfianza del amor del varón o bien una débil identidad femenina.

 Los hombres y las mujeres que experimentan atracción hacia el mismo sexo pueden percibir que se sienten distintos, pero eso no quiere decir que hayan nacido así. Los niños nacen varones o mujeres; sin embargo, tienen que aprender qué significa ser hombre o ser mujer. Se tienen que identificar con los padres y los pares del mismo sexo.

Por esto la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en  uniones de homosexuales: les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano. Ciertamente tal práctica sería gravemente inmoral y se pondría en abierta contradicción con el principio, reconocido también por la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos del Niño, según el cual el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.

Familia

Argentina ha superado graves crisis por la fuerza de sus familias, verdadero cimiento de la sociedad y del país. Familia y matrimonio requieren ser defendidos y promovidos no sólo por el Estado sino por toda la sociedad. Desafíos como las distorsiones de los medios de comunicación sólo se pueden afrontar con éxito desde una concepción de derechos humanos que se desplieguen a través de la familia.

La familia se construye sobre la reciprocidad de los géneros, donde el hombre y la mujer comparten igualmente los beneficios y las cargas de la solidaridad. El ser humano debe desplegar su existencia según dos modalidades complementarias: el modo masculino y el modo femenino. La existencia humana es entonces un compromiso decidido de cada persona ya que es a partir de la familia y del matrimonio como se puede dar una respuesta integral a las dificultades de la vida

El matrimonio y la complementariedad de los sexos es una evidencia de la recta razón  reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para la generación y educación de nuevas vidas.

Para la protección y la formación de los niños, que son muy vulnerables, se necesita una familia unida, un padre y una madre que puedan resistir las fuerzas desintegradoras que vienen desde dentro y desde fuera, y se necesita hasta unos abuelos que pueden respaldar a los padres y a los hijos.

Sodoma reaparece en Buenos Aires

La ley 1004 de Uniones Civiles, aprobada en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en Diciembre 2002, permite  la unión civil de dos personas del mismo género. Y el 18 de Julio 2003 en Buenos Aires, se realizó la primera unión civil homosexual de la Argentina y de América latina.

Al concretarse la primera unión civil, se anunció, con inusual difusión, que se había celebrado el primer matrimonio de homosexuales en la Argentina. Esta confusión de asimilar las uniones homosexuales al matrimonio regulado por la  legislación de fondo, no hace otra cosa que erosionar las bases mismas del ordenamiento jurídico en materia de derecho de familia incumpliendo específicas disposiciones constitucionales.

     

Unión civil en Buenos Aires

 

Fuente: La Nación

 

Esta es la primera pareja homosexual formalmente constituida, tras dos años de polémica por la sanción de la ley impulsada desde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). Y manifestaron querer tener hijos: "todavía no nos pusimos de acuerdo de qué manera, si de una forma más biológica o si vamos a adoptar. Pero pretendemos hacerlo cuando mis hijos también tengan una protección legal"

La intencionalidad profunda de la norma se advierte por su carácter innecesario porque no es a la desprotección a lo que apunta la ley sino a la pretensión de asimilar ciertas situaciones de convivencia con la institución matrimonial.

"Destacable prestigio el del matrimonio ya que aún quienes lo denigran y lo combaten aspiran a la apariencia matrimonial para tranquilizar su conciencia. Porque en definitiva, “al pan, pan y al vino, vino”: la sociedad está fundada en la familia y ésta, en el matrimonio de varón con mujer. Esa es la naturaleza de las cosas"

En Buenos Aires la Comunidad homosexual  importa parejas gay

El 18 de Agosto 2005 aparece en Buenos Aires un  nuevo impulso hacia la promoción de la sodomía argentina: Se importa desde Estados Unidos una pareja homosexual con dos hijos, que se instalaron en Buenos Aires, ciudad que reconocen les permitirá vivir con mayor libertad. Andrew y Martín Farach-Colton están casados hace 19 años. Hace unos años fecundaron los óvulos que una amiga les cedió, alquilaron un vientre en los Estados Unidos y tuvieron mellizos, que nacieron en Boston, hoy tienen cinco años y van a un colegio de Belgrano.  Ahora se quieren instalar para vivir en Buenos Aires.

 

Homosexuales con niños en Buenos Aires 2005

  Presentación Comunidad Homosexual
 

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La CHA saturó diarios y televisión el 18 de Agosto 2005 para publicitar esta pareja artificial que tiene vínculos supuestos y como rehenes de su relación antinatural a dos niños. alquilaron un vientre y tuvieron los mellizos. Los dos tiraron una moneda para decidir quién donaba el esperma. Reunidos en la conferencia de prensa con sus hijos al frente, también fueron acompañados por la Comunidad Homosexual Argentina (CHA).

Todo un modelo de intencionalidad que va contra la naturaleza de los niños que nacen de la unión de hombre y mujer. Y la naturaleza con el tiempo pasa la factura de los hechos antinaturales.

El Estado tiene un interés especial en la unión entre hombre y mujer porque es el único vínculo que puede generar nuevos seres humanos, seres indefensos pero imprescindibles para la comunidad.

La meta del reconocimiento y de la legitimación jurídica del matrimonio heterosexual por parte del Estado es el bien de los hijos. Y este bien se quiere por razones evidentes a todos: si no se protegen y no se educan con cuidado, y por muchos años, no habrá una nueva generación de ciudadanos capaces de asumir su papel en la libertad ordenada que es la democracia.

El Estado hace todo lo que puede para fortalecer el vínculo matrimonial. La justicia, el bien de los niños y el bien común así lo requieren. Pero los homosexuales quieren los beneficios indirectos y directos que el Estado da a los matrimonios entre hombre y mujer en orden a la conformación de familias. Se busca la aprobación que tiene la familia tradicional. Pero esta pretensión resulta de un malentendido. La aprobación estatal que tiene la familia es solamente para que logre criar bien a los hijos.

Aparte de la necesidad de intervenir en la vida privada para proteger a los niños, el Estado debe abstenerse de cualquier otra intervención en los ámbitos afectivos. No debe pretender certificar oficialmente todas y cada una de las amistades aprobadas o amparadas por la comunidad donde se den. La razón de esta abstención no es solamente guardar la pureza de la doctrina liberal sobre la no injerencia. La razón fundamental es la protección que el igual trato debe de brindar a cualquier unión, es decir: el principio de no discriminación.

La sanción legitimadora de la unión homosexual por el poder estatal sería injusta para todos los otros estilos de vida que también pueden aspirar a disfrutar del beneficio de la legitimación familiar y que ahora quedan fuera de la sanción estatal. como las muchas y variadas combinaciones de personas y fines que puedan darse al albur de la libertad de elección. Tal cual sería la poligamia u otras formas de matrimonio plural.

La legitimación de las uniones homosexuales como uniones familiares supone discriminación para el resto de las uniones.

El Estado debe contener el fenómeno dentro de límites que no pongan en peligro el tejido de la moralidad pública y, sobre todo, que no expongan a las nuevas generaciones a una concepción errónea de la sexualidad y del matrimonio, que las dejaría indefensas y contribuiría, además, a la difusión del fenómeno mismo. A quienes, a partir de esta tolerancia, quieren proceder a la legitimación de derechos específicos para las personas homosexuales convivientes, es necesario recordar que la tolerancia del mal es muy diferente a su aprobación o legalización.

Las legislaciones favorables a las uniones homosexuales son contrarias a la recta razón porque confieren garantías jurídicas análogas a las de la institución matrimonial a la unión entre personas del mismo sexo. Considerando los valores en juego, el Estado no puede legalizar estas uniones sin faltar al deber de promover y tutelar una institución esencial para el bien común como es el matrimonio.

Las formas de vida y los modelos  expresados en las leyes civiles  no solamente configuran externamente la vida social, sino que tienden a modificar en las nuevas generaciones la comprensión y la valoración de los comportamientos. La legalización de las uniones homosexuales estaría destinada por lo tanto a causar el obscurecimiento de la percepción de algunos valores morales fundamentales y la desvalorización de la institución matrimonial. Sería un ataque directo a la familia, a los niños y al país que conforman y sostienen en su integridad.

Consideraciones Sociales y Religiosas

No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. El matrimonio es santo, mientras que las relaciones homosexuales contrastan con la ley moral natural. Los actos homosexuales, en efecto,  cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso puesto que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, antinaturales y de carácter inmoral.

En el orden social la sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio. La consecuencia inevitable del reconocimiento legal de las uniones homosexuales es la redefinición del matrimonio, que se convierte en una institución que, en su esencia legalmente reconocida, pierde la referencia esencial a los factores ligados a la heterosexualidad, tales como la tarea procreativa y educativa. Si desde el punto de vista legal, el casamiento entre dos personas de sexo diferente fuese sólo considerado como uno de los matrimonios posibles, el concepto de matrimonio sufriría un cambio radical, con grave detrimento del bien común. Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes.

Hay suficientes razones para afirmar que tales uniones son nocivas para el recto desarrollo de la sociedad humana, sobre todo si aumentase su incidencia efectiva en el tejido social.  Dado que las parejas matrimoniales cumplen el papel de garantizar el orden de la procreación y son por lo tanto de eminente interés público, el derecho civil les confiere un reconocimiento institucional. Las uniones homosexuales, por el contrario, no exigen una específica atención por parte del ordenamiento jurídico, porque no cumplen dicho papel para el bien común y sería una grave injusticia sacrificar ese bien común y el derecho de la familia con el fin de obtener innovaciones, dañando a la generalidad del cuerpo social.

El respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial como base de la familia, célula primaria de la sociedad. Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significaría no solamente aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual, sino también ofuscar valores fundamentales que pertenecen al patrimonio común de la humanidad.

Conducta, Sida y Tabaquismo

Los comportamientos que constituyen un riesgo para la salud varían desde los de ocurrencia común y no obstante riesgosos, como no lavarse las manos, hasta los que son de elección de algunos en una sociedad, como sería fumar cigarrillos, o los que son de por sí patológicos en cualquier sociedad como la embriaguez crónica y la homosexualidad. Todos son variedades de comportamientos arriesgados que pueden afectar la salud, en ocasiones de gran gravedad como sería el Sida como consecuencia de la homosexualidad.

Es un tema este que la misma Organización Mundial de la Salud ( OMS) quita importancia debido a presiones de colectivos de homosexuales; y el Parlamento Europeo creyéndose progresista, aprueba la equiparación de las parejas de homosexuales. Y lo mismo hace la ciudad de Buenos Aires en un despropósito de suponerse del primer mundo.

Suele decirse que la homosexualidad es otra orientación sexual, como para quitarle importancia, pero así podrían justificarse las violaciones, la pederastia, el incesto, el bestialismo, el exhibicionismo, etc., como "orientaciones sexuales".

Manifiestamente constituye una conducta de alto riesgo para el contagio del SIDA, y existe mucho más riesgo de contagio de SIDA en una relación homosexual que en una relación sexual normal, porque el desarrollo del SIDA no es más que una simple consecuencia del empleo desordenado de la naturaleza.

Hay mucho más riesgo de contagio de SIDA en una relación homosexual, es mucho mayor que en una relación sexual normal.  El desarrollo del SIDA no es más que una simple consecuencia del empleo desordenado de la naturaleza: la vagina que está abierta al exterior para permitir la propagación de la especie (entrada del esperma y, nueve meses más tarde, salida del niño), sería una puerta abierta a todas las infecciones sino estuviera protegida por una mucosa especial que los virus difícilmente pueden penetrar. Por el contrario, el recto, destinado a asimilar los últimos alimentos útiles, contiene vasos linfáticos extremadamente desarrollados que reabsorben casi todo (incluso los medicamentos y los virus). Esta disposición no es normalmente peligrosa porque este conducto no abre excepto para descargar el contenido del recto sin dejar entrar nada. Por lo tanto, no es en absoluto sorprendente que su uso antinatural, por inyección dentro del recto o en la circulación venosa, abra la puerta a un virus que, normalmente, no tendría casi oportunidad alguna de éxito. "  - Prof. J. Lejeune de la Sorbona - Foro Homosexualidad y SIDA -

Se puede comparar el tabaquismo con el SIDA. El fumar es la causa principal de morbilidad y mortalidad prematuras en todo el mundo. El SIDA está devastando países y también es una epidemia mundial. El tabaco es una epidemia de efectos perjudiciales a largo plazo. El SIDA es una epidemia con efectos mortales a muy corto plazo. El SIDA mata al que lo tiene y al que convive sexualmente con él. El tabaco enferma y mata al que fuma y a quienes, sin fumar, están obligados a respirar el humo del ambiente.

         

 

 

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Los fumadores atentan con sus humos contra la sociedad; igual los que practican el libertinaje homosexual, que al exponerse y contagiarse de SIDA, agravian y afectan a la comunidad, aunque distorsionan la realidad considerando que es su derecho.

En esto de los "derechos", homosexuales y fumadores coinciden: Ambos afirman tenerlos y no les interesa el  observar los derechos de otras personas. No entra dentro de sus consideraciones el respeto a los derechos de los demás..

Conclusiones

El respeto hacia las personas homosexuales no puede en modo alguno llevar a la aprobación del comportamiento homosexual ni a la legalización de las uniones homosexuales. El bien común exige que las leyes reconozcan, favorezcan y protejan la unión matrimonial de un hombre con una mujer como base de la familia, célula primaria de la sociedad.

Como si fueran pocos los problemas éticos y económicos de Argentina, actualmente la comunidad contempla con pena la apología de la homosexualidad que realizan los medios de comunicación masivos y la soberbia con que se muestran las desviaciones. Se observa  por televisión la vida expuesta de una serie de individuos exhibicionistas que se expresan sin consideración. Se ha llegado a sostener que el homosexual es un ser superior a los demás porque tiene " la fuerza del hombre y la sensibilidad de la mujer".

La homosexualidad siempre ha sido considerada una desviación sexual antinatural. Y como tal ha sido rechazada y escondida. Luego aceptada con recelo y después tolerada con prevenciones. Posteriormente en algunos lugares ha sido legitimada, como recientemente ocurrió en la ciudad de Buenos Aires, promocionada y  exaltada  por los medios de comunicación argentinos. Presentada con un halo de progresismo que es una muestra de incoherencia al mostrar un retroceso  a los tiempos de Lesbos o de Sodoma, encubriendo con un " modernismo" la degradación  de una desviación sexual.

Una aberración sexual no constituye una cualidad comparable a la raza, el grupo étnico, etc. con respecto a la no discriminación. A diferencia de éstas, la inversión homosexual es un desorden objetivo.

Las personas homosexuales, como seres humanos, tienen los mismos derechos de toda persona, incluyendo el no ser tratados de una manera que ofenda su dignidad personal. Pero estos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente ante desórdenes externos de conducta para proteger el bien común.

No puede aceptarse que una conducta caracterizada como antinatural, sea presentada en sociedad como una conducta absolutamente normal, puesto que tanto el comportamiento homosexual, como el poder político que lo apoya, constituyen un grave riesgo para la sociedad argentina.

Reconocer legalmente las uniones homosexuales o equipararlas al matrimonio, significa aprobar un comportamiento desviado y convertirlo en un modelo para la sociedad actual. Como si Argentina no tuviera problemas la Comunidad homosexual argentina importa parejas gay, tratando de mostrar como normales las desviaciones sexuales.

La naturaleza siempre pasa factura si se va en contra de ella. Y la comunidad graba en su memoria las ideas y acciones políticas que menoscaban el bien común.

Dr. Julio Crespo Argañarás - Agosto 2003

Referencias

  • Richard Stith, Professor of Law, Valparaiso University y José Pérez Adán, profesor de sociología, Universidad de Valencia- La legitimación de las uniones homosexuales -Vida Humana Internacional -2003

  • Richard P. Fitzgibbons, M.D., Peter Rudegeair, M.A., Eugene F. Diamond, M.D.- Catholic Medical Association de Estados Unidos - Carta a los Obispos Católicos de Estados Unidos -Vida Humana Internacional -2002

  • Foro de Teología Moral San Alfonso -Homosexualidad y Sida -ARBIL, Anotaciones de Pensamiento y Crítica.

  • Joseph Card. Ratzinger,Prefecto y Angelo Amato, S.D.B. Arzobispo titular de Sila-CONSIDERACIONES ACERCA DE LOS PROYECTOS DE RECONOCIMIENTO LEGAL DE LAS UNIONES ENTRE PERSONAS HOMOSEXUALES -CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE - Roma. 2003

  • Magaly Llaguno, Directora Ejecutiva de Vida Humana Internacional y Adolfo J. Castañeda, Director de Programas Educativos de Vida Humana -VIDA HUMANA INTERNACIONAL ALERTA SOBRE EL AVANCE DEL HOMOSEXUALISMO EN EL MUNDO HISPANO-2003

  • La Nación- Quedaron conformadas las primeras uniones civiles -Buenos Aires -18 de Julio 2003.

  • ATAQUE AL MATRIMONIO -Solicitada de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) publicada el 10 de agosto de 2003 en un matutino porteño

  • Diane E. Papalia y Sally Wendkos Olds - PSICOLOGÏA -Interamericana de México. 1997

  • Vida Humana Internacional - La homosexualidad no es un derecho- 2003

  • www.bioetica.com.ar

  • El 19 de junio de 2002 se realizó en la Pontificia Universidad Católica Argentina una jornada interdisciplinaria para tratar el Proyecto de Ley de Uniones Civiles (Documento PDF en Acrobat Reader) presentado ante la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Durante la misma, se presentaron diversas ponencias, agrupadas en : PANEL MÉDICO, PANEL JURÍDICO y PANEL SOCIOLOGICO. Esto con el propósito de ilustrar su criterio con un aporte de base  científica, con un servicio similar a los que prestan las universidades a sus dirigencias políticas en todos los países civilizados. Sin embargo nada fue tomado en cuenta, privilegiando una voluntad ideológica frente a los sólidos argumentos que demostraban la insensatez intrínseca de la nueva ley.

  • INFOBAE: Un matrimonio gay quiere vivir en la Argentina con sus hijos. Agosto 18 de 2005.

  • TNT - Un matrimonio gay quiere vivir en la Argentina con sus hijos. Agosto 18 de 2005.

  • Canal 12 -Córdoba


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Actualizado Agosto 2005

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