POR LOS 25 AÑOS DE PERIFÉRICOS-
5/11/99 Pbro. Ángel Giacaglia
Lecturas: Romanos 15, 14-21. Lucas 16, 1-8.
Si Jesús estuviera dando vueltas por acá, vería que esto es muy y requete muy frecuente en todos nuestros ambientes; para ganar una licitación “poné tanto, la cometa es tanto”. Y bueno, ya lo sabemos! Por eso decimos que estamos, desgraciadamente, en un momento donde la corrupción está en todas partes. Y al decir en todas partes me incluyo, cierto, porque también hemos visto curas y obispos “así” (esposados) o sea que no quiero caer... la corrupción está en todas partes. Y es, desgraciadamente, lo que nos ha llevado a este estado de cosas. Pero Jesús, cuando pone esta comparación, no la hace queriéndonos hacer ver lo que es corrupto y no corrupto, sino simplemente, quiere hacernos esa comparación. Si a veces pusiéramos toda la astucia que ponemos en las cosas temporales, en aquellas que son espirituales, que distinto sería nuestro comportamiento, que distinta sería nuestra vida. Cuánto nos preocupamos por el bien temporal, olvidándonos del otro que es muy superior. Y entonces la reflexión para nosotros, yo creo que tiene que ser esa: cómo, somos también administradores, de los bienes de Dios y de los bienes de nuestra comunidad. Somos servidores.
Yo cuando hablaba con mis compañeros de trabajo, el personal del Consejo del Menor, les decía “Che, a veces no tenemos derecho de estar tomando el mate cocido de las 10hs. Y haciéndole hacer cola a aquellos que a lo mejor se han levantado a las 4 o las 5 de la mañana para venir a nuestra administración. Vienen porque son necesitados. Y son hermanos nuestros. Y nosotros, cómodamente, estamos tomando el mate cocido que ellos pagan, que el pueblo paga. Nosotros tenemos un salario que no nos viene de arriba, nos lo da el pueblo, estamos al servicio del pueblo. Por supuesto que vamos a luchar por un salario justo. Pero también tenemos que luchar por un servicio justo a nuestra comunidad.
Cuantas veces yo les decía a mis compañeros de trabajo: si pensáramos que el que está entrando por esa puerta es Cristo necesitado en la persona de este enfermo, de este carenciado, de este que viene a lo mejor con una pulmonía, con una neumonía, con un dolor de muela, con un sida, con lo que nos venga. Es Cristo enfermo que viene. Si abriéramos los ojos, nos arrodillaríamos delante de él. Y a veces: - “se me acabaron los numeritos”
-“Pero vengo de tan lejos!”
-“ SE ME ACABARON LOS NUMERITOS”
y es un maldito numerito. Y no nos ponemos adentro de ese dolor de ese hermano mío. Si fuera mi hermano, si lo considerara así, yo creo que haría cualquier cosa por atenderlo.
Y cuando a mí me ha tocado correr, porque era mi madre la enferma, yo no tenía miedo de hacer hasta cualquier cosa. Hasta que un día se asustaron cuando tomé el teléfono y hablé directamente con el Director del PAMI de Buenos Aires, y temblaron allí los empleados que me estaban negando una ordencita, cuando a mi madre la tenía prácticamente descerebrada, en una terapia intensiva. Tenía que sacarla de Córdoba y llevarla a Las Varillas. Pero Uds. son tarados! O qué? (Así se los dije) Tomé el teléfono y hablé directamente con el Director en Buenos Aires. Y después de haberlo hecho, les dije “me da tristeza” porque por supuesto que vino la bajada de caña. Me da tristeza, porque yo usé mi autoridad, en cambio el pobre no tiene autoridad. En cambio, el indigente no tiene autoridad. Pero tiene exactamente la misma necesidad que mi madre. Y la familia, la misma necesidad que yo en este momento, familiar, hijo, amado por ella, y yo amándola y viéndola que estaba en los últimos momentos, me pasaba eso. Que fácil me fue solucionarlo! Fue marcar un número de 7,8 12 cifras, e inmediatamente yo tuve la solución.
Por eso, si a veces comprendiéramos más que somos servidores y que el que tenemos al frente es un ser humano igual que yo, que tiene el mismo corazón que yo, que tiene los mismos afectos que yo, qué distinto hubiese sido mi comportamiento! Cuantas veces a mis compañeros les decía: “Dejemos que se enfríe el mate cocido” o a veces “démoselo a él” que quizás ha caminado mucho más y que tiene mas necesidad que yo. El no se desayunó y yo ya me desayuné.” Y yo sé lo que es compartir y la alegría que Uds. tienen cuando alguien te mira y te dice gracias. No tendría por qué decirlo, porque es mi obligación. Pero nos dice gracias, no solamente porque lo hayamos atendido, lo hayamos aliviado, sino porque lo hemos tratado como persona. Es mi hermano. Es Cristo en la persona de un necesitado.
Acá San Pablo nos decía, cuando le escribía a la comunidad de Roma, donde él había ido a predicar el Evangelio. Nadie conocía a Jesús. Y al final les dice también “qué les puedo enseñar, si Uds. saben tanto” Es verdad, que puedo enseñarles yo a Uds. si Uds. son los profesionales. Uds. son los que están en continuo contacto y me podrían dar clases a mí. Simplemente me pongo del otro lado. Y me pongo también del lado de Uds. porque durante 30 años también debí estar al servicio. Y más de una vez tuve que golpearme el pecho por no haber servido como lo debía haber hecho. Mas de una vez, también tuve la alegría de haber salido a deshora, o haber atendido sin el número. Pero alguien salió aliviado, alguien se sintió comprendido, alguien se sintió amado. Y en la medida en que amemos es como vamos a ser juzgados.
La eficiencia no está dada tantas veces por la capacidad, (ojalá nos capacitemos) si no está dada por el amor que nosotros brindemos, sobre todo, lo digo con toda alegría, no solamente porque creo que hablo a cristianos. No creo que solamente los cristianos tienen, o tenemos, la verdad. No creo que solamente el cristiano haya encontrado o esté sirviendo a Dios. Creo que es mucho mas amplio que ser cristiano. Todo hombre de buena voluntad, todo aquel que vive y trata de vivir correctamente, todo aquel, sea o no bautizado, sea o no cristiano, participe o no participe de la Misa dominical (perdónenme, no me interesa). El reino de Dios es mucho mas amplio. El reino de Dios está en el corazón de cada uno que asumiendo sus responsabilidades trata de vivir el amor con sus semejantes. Y a la hora del juicio de Dios, no me va a medir a mí por las misas que dije, por los enfermos quizás que absolví sino por el amor que puedo haber dado. Den amor y estarán en el corazón de Dios.
Y entonces, es muy lindo decir la Misa de acción de gracias. Es decirle gracias a un Dios que nos está utilizando, que nos está ayudando, en cualquiera de nuestros servicios. Perdónenme, puede ser Director de una repartición, puede ser ordenanza, puede ser chofer, y en las manos de todos está el servicio.
Que lindo es cuando vienen con cariño a ofrecerme un mate cocido. Cuando con cariño me acercan, porque a lo mejor vengo cansado, un banquito, porque me ven que a lo mejor tengo un chico en los brazos. Que alegría, saliendo de la cocina, “me parece que Ud. tiene frío” Y aquello que a lo mejor era para el médico que estaba atendiendo, se lo damos a un paciente. A lo mejor nos dicen “no está bien” El único que te va a decir “está bien” es Tata Dios. Se lo has dado a quien más lo estaba necesitando.
Que lindo es ver a un chofer, que a lo mejor hasta expone su vida para llegar a tiempo para aliviar y salvar a alguien. En las manos de Uds. Dios pone milagros. Háganlos.
En el corazón de Uds., pone milagros, sepan amar. Sepamos amar. Y entonces sí podemos decir “gracias Señor, porque nos sentimos que estamos siendo servidores de nuestros hermanos, como Jesús al hacerse hombre, que se hizo para ser servidor nuestro.”
Pidámosle esa gracia al Señor y digamos “Qué lindo es cumplir 25 años!” Ojalá estemos todos nosotros cuando cumplamos 50!
Transcripta por la Lic. Josefina Ferreyra de Valdés